El lanzamiento de Tubular Bells en 1973 fue toda una revolución. Su música era mágica, inédita, increíble, maravillosa y rabiosamente original. Pero su compositor, un crío de 18 años, ya era todo un perfeccionista. Quizá por eso, cuando la crítica lo elevó a los cielos de la historia de la Música moderna, se enfadaba al recibir el más mínimo elogio: en cada escucha, en cada audición encontraba un error, una imperfección, una nota desafinada, una entrada a destiempo... Mike Oldfield nunca estuvo completamente satisfecho del resultado final de Tubular Bells. No al menos en el sentido técnico e interpretativo, porque Oldfield llegó a decir en su momento que "de lo único que estoy completamente seguro es


que Tubular Bells es algo realmente bueno." Una cláusula de Virgin Récords, la compañía discográfica que le publicó el prmier disco, le impedía volver a grabarlo para corregir sus errores. Ahora, justo treinta años más tarde, Oldfield está libre para quitarle las telarañas de su mítico trabajo. Así lo ha hecho durante dos años, y el resultado acaba de salir a la venta con el nombre de Tubular Bells 2003.

Con una duración total de casi 49 minutos, Tubular Bells 2003, al contrario que el original al que homenajea, sí está dividido en canciones, o mejor dicho en partes y subpartes. Así pues, nos podemos encontrar con las dos partes típicas de Tubular Bells, pero cada una de ellas dividida de la siguiente manera:

Primera Parte
Introduction 05:51
Fast Guitars 01:04
Basses 00:46
Latin 02:18
A Minor Tune 01:21
Blues 02:40
Thrash 00:44
Jazz 00:48
Ghost Bells 00:30
Russian 00:44
Finale 08:36

Segunda Parte
Harmonics 05:21
Peace 03:22
Bagpipe Guitars 03:07
Caveman 04:33
Ambient Guitars 05:09
Hornpipe 01:39

La portada es realmente preciosa (la podéis ver al comiendo de este reportaje), basada en la idea original de la primera edición de Trevor Key, pero mucho más elaborada, y realizada por ordenador.

Musicalmente, Tubular Bells 2003 desarrolla todo Tubular Bells original con pequeñas modificaciones, algunos insignificantes pero emocionante cambios de composición en minutajes concretos y, sobre todo, ayudado de toda la tecnología del siglo XXI. Aún así, Mke asegura que el espíritu de Tubular Bells sigue intacto: ha usado todos los instrumentos que usó en el Tubular bells original, y el 75% de la nueva obra está interpretado por instrumentos reales. Repasemos ahora las partes en que ha sido dividido este nuevo disco del músico de Reading:

PRIMERA PARTE:
Introduction (05:51): Quizá, las notas más famosas de toda la carrera de Mike Oldfield. Ese repetitivo piano suena rejuvenecido, mucho más claro, aunque decepciona el bajo-midi, realmente feo. Ya desde el principio se puede saborear el ambiente de claridad sonora, deliciosos fondos de coros y fantasía. Los instrumentos clásico no faltan: las mandolinas suenan perfectas; Oldfield no pierde calidad como músico con el paso de los años. Sin embargo, la claridad es tal que no hay sensación de "sobresaltos" como sí ocurría en la primera edición; ahora, todo es mucho más linial, guardando un sonido y estilo común. El solo de guitarra española del minuto 4:30 ha variado, quizá perdiendo parte de su encanto, aunque el final de este corte es toda una pequeña delicia.
Fast Guitars (01:04): El primer momento rápido del disco. El solo de guitarra eléctrica, también con pequeñas variaciones, casi impsovisaciones. Con unos fondos mucho más electrónicos y rítmicos, que nos dan la entrada a la tormenta eléctrica de Basses.
Basses (00:46): Es mucho más cañero, pero quizá menos original, ya que ahora está hecho con un sonido más convencional. Este es uno de los temas más cortos del disco.
Latin (02:18): El final de Basses y el comienzo de Latin crean un precioso contraste. Quizá esa sea la causa de sus modificaciones con respecto al Tubular Bells de 1973. Sobre la base de la melodía principal a guitarra española podemos escuchar el estribillo del corte anterior a eléctrica. Las percusiones, de nuevo, llaman la atención, pues son inéditas en esta parte.
A Minus Tune (01:21): también tiene nuevas percusiones.
Blues (02:40): ha sustituido su bajo por uno midi, pero sigue evocando una noche obscura, algo misteriosa pero siempre sujerente. A partir del minuto uno cambia gracias a unas percsiones sampleadas realizadas por ordenador que la da un toque más interesante aún si cabe. Las guitarras eléctricas del minuto 1:45 son, simplemente, una delicia. Su final es mucho menos sobresaltante, con unas guitarras domadas que dan paso a un piano
Thrash (00:44): es el tema más corto del disco. Apenas podemos percibirlo entre los dos cortes entre los que está aprisionado. Respecto al original pierde fuerza y garra, usando ahora guitarras distorsionadas que se van a apagando en fade out, lo que crea un sentimiento artificial.
Jazz (00:48): también es corta. La podríamos incluír entre los numerosos cortes que no llegan a los 50 segundos (Basses, Thrash, Ghost Bell y Russian). Destacan, de nuevo, las percusiones rítimicas sampleadas.
Ghost Bell (00:30): no es una canción. Es una campana (fantasma, según su nombre) que pone punto final a Jazz para dar paso a Russian.
Russian (00:44) es una desconsolada guitarra española que espera algo trágico, seguro. Sus preciosos llantos se convierten en notas suicidas cuando comienza Finale, el corte más largo del disco.
Finale (08:36): Unas de las partes más famosas de Tubular Bells. Nombre poco o nada sugerente para la parte del bajo introductorio ("Cuando lo toqué en 1972 terminé sangrando. ¿Cómo demonios podía estar diez minutos tocando el bajo?" declaró Mike recientemente sobre esta parte) que da paso a la presentación del Maestro de Ceremonias de parte de los instrumentos usados en la grabación. El listado de esta nueva versión es el mismo que en el de la original, solo que ahora es Jhon Cleese, genial humorista del más todavía genial grupo británico Monty Phyton, el que va mentando todos los instrumentos con divertidas entonaciones. La grabación de esta pista se realizó gracias a la tecnología, pues Jhon se encontraba en Santa Bárbaar, y Mike en Inglaterra. Jhon recibía las instrucciones de Oldfield e iba haciendo lo que este le pedía. Oldfield aseguró en su momento que las sesiones de grabación fueron realmente divertidas, y que Cleese es todo un profesinal. En el minuto 5:05 entra "mandolin", pero mientras este está sonando, se puede apreciar en el minuto 5:15 cómo la voz de Jhon se vuelve a escuchar repitiendo, de nuevo, "mandolin". ¿Se tratará de un error de montaje o tan solo se trata de una broma?
Al final de este corte han sido añadidas nuevas percusiones que dan más clímax al final de la primera parte de Tubular Bells 2003, que termina con los coros de Sally Oldfield y un nuevo solo de Mike a la guitarra española, esta vez mucho más lento en sus notas finales.

SEGUNDA PARTE:
Harmonics (05:21) da comienzo a la segunda parte con un sonido muy similar al de 1973. La belleza es recreada igualmente con los coros y los instrumentos acústicos. Pero es cuando entra el piano, arpegiando, cuando los pelos empiezan a erizarse.
Peace (03:22) es una de mis debilidades en todas las veriones tubulares. En este Tubulr Bells 2003 me decepcionó que el órgano original hubiera sido sustituido por una "simple" guitarra española. Pero la entrada de la otra guitarra a partir del minuto 1:50 me impresionó gratamente. El nuevo sonido logrado es limpísimo y mucho más emocional.
Bagpipe Guitars (03:07) comienza prácticamente igual que en el original. Pronto aparece una guitarra española, quizá inspirada en aquel maravilloso "Mike Oldfield's Single" que da un toque distinto, siguiendo con la alineación general acústica de toda la obra.
El Caverman (04:33) es, quizá una de las piezas más curiosas. Curiosas porque nadie sabía exactamente quién la cantaría y cómo. Al final, Oldfield ha decidido regrabarla con su hermana. Así, podemos escuchar un auténtico diálogo de besugos Oldfield. Un detalle curioso y entrañable. Por cierto, cuando las voces cavernícolas y los aullidos de los hermanos coinciden... el resulstado es realmente de lo más aterrador...
Ambient Guitar (05:09). Oldfield no sólo no estropeó una de las secciones más emocionantes de toda su discografía, sino que incluso la hizo más bella. No cambio la versión del 73 por estas deliciosas guitarras atormentadas y cristalinas, pero sí que que me despiertan más sentimientos... indescriptibles. Esta es la parte que Mike confiesa que más le costó grabar en Tubular bells 2003. La original constraba de improvisaciones que ahora ha copiado después de mucho ensayar. Como curiosidad, podemos escuchar en el pasaje del minuto 3:29 al 3:35 parte de la introducción de Serpert Dream...?
The Sailor's Hornpipe (01:39): La canción tradicional que finaliza Tubular Bells, reinterpretada y con pocas variaciones interesantes.

El disco incluye un molesto sistema anticpia que obliga a usar un reproductor específico desarrollado por Warner (incluído en el propio CD) si se desea escuachar el álbum en PCs. Es un programa que se instala en el disco duro y que resulta lento (puede llegar a tardar un par de segundos de pasar de pista a pista, lo cual resulta horrible en este disco) y algo engorroso. Además, puede dar complicaciones en algunos equipos, aunque el 90% lo acepta. El porcentaje es más alto en equipos de música digitales.
El disco también incluye un DVD con tres extractos en versión 5,1 y el vídeo de Introduction, en versión dance. El diseño interior de la caja y del cuadernillo es realmente precioso. Un cuadernillo, por cierto, muy completo, ya que incluye todos los instrumentos que Mike ha usado en la grabación de Tubular Bells 2003. Como anécdota, no podemos pasar por alto la advertencia cómica que referencia la de la contraportada del disco 1973: "This stereo record can still be played on old tin boxes no matter what are they fitted wiht. If you are in possetion of such equipment please hand it into de nearest police station."

Por Héctor Campos
26/05/03
0.53h.


PRESENTACIÓN MUNDIAL DE TUBULAR BELLS 2003
(Crónica de mayo de 2003)

El pasado 22 de mayo, Mike Oldfield estuvo en Madrid para presentar su nuevo disco "Tubular Bells 2003". El músico británico atendió a los medios en el Palacio de Pastrana, y Álvaro Martín ha logrado estas instantáneas para MundoMikeOldfield. En este PRIMER especial te comentamos los aspectos más interesantes de la presentación y de su nuevo disco.

Un Mercedes negro atravesaba la puerta eléctrica del Palacia de la ONCE despacio. Unos 25 aficionados a Mike Oldfield le enseñaban numerosos vinilos viejos. El músico inglés, con una eterna sonrisa de timidez, pasaba de largo con un simple saludo con la mano y se adentraba al interior del Palacio rodeado de varios "armarios empotrados". Mike Oldfield estaba a punto de presentar su nuevo disco: una regrabación de su mítica obra Tubular Bells.
Ya dentro, tras las quejas del personal ante la repetición sin piedad de tres temas del nuevo disco, los periodistas esperaban la llegada del genio; la audición de la versión 5,1 se limitó a unos pocos extractos. El sonido, eso sí, según comentaron los afortunados invitados, era inmejorable. Sorprendió especialmente la sección del "Caverman", atención, cantada por Mike y Sally Oldfield. Se trata de una especie de "conversación" entre ambos hermanos con resultados muy buenos, y unas guitarras perfectas.
Tras las sesión de fotos reglamentaria, Oldfield hacía frente a las preguntas de los medios con un curioso protegonista: un niño de unos once años que, en perfecto inglés, le preguntó si se inspiraba en la Naturaleza, los ríos y el agua en sus disco. Para él fue el primer y uno de los pocos autógrafos que el músico inglés daría en la rueda de prensa. En la misma, se le preguntó qué tipo de música haría en el futuro. Oldfield preguntó si había algún fan en la sala, y les colsultó si deseaban música instrumental larga. Ante las numerosas manos levantadas Mike sonrió aceptando el reto... Según sus palabras.
Tras la misma (dentro de unos días os ofreceremos la transcripción) Mike atendió a los medios de forma individual durante algo más de una hora, y después comió allí mismo. Fuera, unos veinte oldfieldiano esperaban impacientes la salida de su ídolo. El sol no ayudaba para nada; el calor era insoportable, los lugares de sombra escasos y la colaboración de Oldfield nula: cando terminó de comer, se le pudo ver pasear por los jardines del palacio, antes los insistentes pero calmados llamamientos de los pocos (muy pocos) fans que se habían dado cita a las puertas. Pero a Oldfield parece que la discográfica le controla, porque tan solo se atrevió a saludarles de lejos antes de que los responsables de la discográfica se lo llevaran rápidamente para dentro. Su huída del Palacio de nuevo en el Mercedes, con ya sólo unos diez oldfieldianos a las puertas, tampoco tuvo un gesto de detalle con sus fans. Pasó casi sin saludar. Seis horas de espera para nada. Seis horas de espera, calor, paciencia, admiración, respeto (en ningún momento nadie se comportó como un fan histérico), ruegos... Para nada. Allí había gente llegada de Andalucía, Galicia... Cientos de kilómetros a las espaldas para nada. El desánimo se apoderó de ellos.
Pero MundoMikeOldfield se desplazó entonces a Gran Vía, a la sede de "Los 40 Principales". Mike daría allí una entrevista (VER MÄS ABAJO) a través del chat. Llegó dos horas tarde, a las 18:00 en punto, también sin saludar a nadie. Pero a su salida todo fueal revés: Oldfield esperó a sus fans en la puerta, firmó TODO lo que caía en sus manos e incluso se fotografió con todo el que quiso. Unos 15 seguidores, entre los que se encontraba José Cantos (Editor de Orabidoo y escritor del libro "Mike Oldfield"), pudimos disfrutar de Mike. Discos, casi todos viejos y fantásticos vinilos, fueron marcados por el revalorizador autógrafo del músico inglés, para gran alegría de todos los presentes.

Y así fue un día agotador para muchos, pero también inolvidable. Un día que ninguno de nosotros, seguro, olvidaremos fácilmente.

Por Héctor Campos
Fotografías: Álvaro Martín


Mike Oldfield y Héctor Campos, director de MundoMikeOldfield, en la puerta de
40 Principales el día de la presentación de Tubular Bells 2003.


RUEDA DE PRENSA TUBULAR BELLS 2003
Palacio de Pastrana (Madrid) 22-05-03

¿La Naturaleza, el aire y el agua han tenido influencia en el trabajo? (Pregunta Iván, un niño de 11 años)
Buena pregunta. (Risas) La Naturaleza influye sobre todo en el estado de ánimo. Si veo una catarata efectivamente te puede inspirar una música tranquila, una música sedada. Sin embargo es muy raro, porque a veces cuanto más desdichado te encuentras te sale la música más alegre. Y otras veces estás de lo más contento, y la música que compones es de lo más triste. Es como si hubiera un interruptor automático, como si la música llegara de fuera, pasara a través tuyo y luego tú, con toda esa tecnología a tu disposición y esos instrumentos, la expresases. Se que suena raro, pero es así.

(INAUDIBLE)
Como seres espirituales que somos, creo que entre nuestro nacimiento y nuestra muerte, somos básicamente la misma persona. Lo que pasa se que vamos aprendiendo; nuestro cuerpo, evidentemente, experimenta cambios, nuestra mente también. Por ejemplo, yo a los 19 años no estaba demasiado cómodo en el mundo, no estaba muy a gusto, y ahora me encuentro mucho mejor; he aprendido a disfrutar de la vida, de la tranquilidad que nos aporta la Naturaleza, y sobre todo a pensar que la vida es un regalo. El hecho de estar vivo ya es un gran regalo. Y espero seguir aprendiendo hacia una edad más madura, y seguir componiendo música y disfrutando de la vida.

Yo quería preguntarle... ¿por qué? (Silencio) -el "ilustre" periodista parecer estar echándole la bronca a Mike- ¿Por qué esta versión después de haber hecho tres versiones de Tubular Bells?
No lo sé. Lo único que puedo decirte es que desde hace treinta años, cuando escuchaba la versión original siempre me encontraba incómodo cuando oía un ruidito, un “clic” o algo que estaba fuera de tono, fuera de tiempo... Siempre me preguntaba por qué no podría mejorarse. En 1972 la tecnología era muy primitiva, y ahora hay nuevas y portentosas herramientas informatizadas para hacer mezclas. Era como un alarido pidiendo que una composición tan bella lograra pulirse a su máximo esplendor. Y ese es el por qué de esta nueva versión.


Me gustaría que hiciera una valoración de la nueva tecnología. ¿En qué medida es provechosa, y cuáles son los peligros que tiene para la música creer demasiado en la tecnología que hay ahora?

En la actualidad, todos los estudios tienen unos sistemas de computerización extraordinarios, y mucha de la música pop actual se crea de esta manera: por ordenador y sin necesidad que haya un músico. Tienen además su propio sistema de grabación: pegan, cortan, recortan... Por mi parte, yo lo que hago es: estudiar todos los tiempos, ver cómo va la guitarra... Me encanta que todo quede perfectamente alineado. Y también puedo, por supuesto, coger de allí, coger de allá, cortar, pegar... Lo utilizo, pero no completamente. Es basado en mi composición. Puedo utilizar la guitarra acústica, por supuesto. La diferencia es que se ahora se puede elegir y en el año ’72 no. Lo que quiero decir es que hay dos ramas completamente distintas: una en la que se usa exclusivamente el ordenador, y la otra en la que se hay un músico, hay un artista que hace su trabajo.

Estamos acostumbrados a una versión. Al hacer una nueva, mejora, pero ¿quizá echa de menos la original?
No es mi caso. Tenía delante el original cuando se estaba haciendo la nueva grabación, y podía comparar el todo, las partes... Pero creo que ha mejorado tanto que cuando escucho la versión original pienso: bueno, esto no sé si lo habré muy bien... Pero estoy más contento con esta grabación.

Después de todos los años que ha pasado, después de los treinta años de Tubular Bells, me gustaría que hiciera una valoración, haciendo incluso un ejercicio de inmodestia, sobre qué considera fundamental en esta obra y por qué. Por qué cree que todavía tiene vigencia.
(Risas) Me gusta sentirme una especie de embajador de una especie que está al borde de la extinción: el músico. La música es un ser humano queintenta expresarse, expresar su serenidad, sus sentimientos, machismo, lo que sea... Está la guitarra del siglo XX, y luego está una serie de generación de música que hay que tocarla de verdad, con pasión, utilizando toda nuestra mente, todo nuestro cerebro, usando los teclados, las guitarras, y luego también se han ampliado las fronteras de la creatividad utilizando las nuevas tecnologías, y en eso es en lo que a mí me gustaría convertirme: en un embajador de la música de verdad, porque es que sino dentro de 50 años de esta especie no va a quedar nada.

Tubular Bells es todo un best-seller. ¿Cree que su música, dentro de 100 años, habrá adquirido una importancia como pueda ser un Mozart?
He estudiado psicología y efectivamente mi ego se me dispara (risas). El otro día estaba escuchando Tubular Bells en el coche y pensaba: pues esta música dentro de 50 años también dé placer y satisfacción a las personas cuando ya no esté aquí. Y eso para mí es mucho más importante que perdure mi nombre.

Mike Oldfield es conocido por sus largas composiciones instrumentales como Ommadawn, Hergest Ridge... Los últimos LPs parecen estar basado en canciones cortas; ¿En el futuro volverá a hacer este tipo de música instrumental sinfónica larga?
Vamos a hacer una votación para ver quién prefiere las grandes piezas instrumentales o las otras más cortitas. A ver, las cortas... Uno... dos, tres... ¡Cuatro! A ver, quién prefiere las largas composiciones instrumentales (un gran número de asistentes levantan sus manos). ¡Oh! Está clarísimo. Gracias (contesta en español)

Cuando compusiste Tubular Bells, ¿El proceso fue partiendo de una estructura previamente concebida o se trataba de un puzzle en las que las piezas finalmente fueron encajadas?
No, no fue una composición continua. De hecho tenía un cuadernillo donde iba haciendo dibujitos, tomando notas, figuras, colores... Y cuando, en 1972, entré en el estudio, fue de donde saqué todo aquél caudal que tenía recaudado. Lo que sí que surgió en el último momento fue la campana final del final. Fue una inspiración de última hora.

¿El hecho de que lo mítico de Tubular Bells ha obscurecido otras de sus obras que no han sido tan populares?
Sí, efectivamente Tubular Bells es mucho más conocido. Sin embargo, si acudimos a Internet, hay mucha música que también es maravillosa. Disfruto mucho de esas composiciones. Pero tienes razón, Tubular Bells ha obscurecido el resto de mis composiciones.

Ha estado durante 25 años esperando a que terminara una cláusula que tenía para poder grabar Tubular Bells tal y como lo tenía en mente, con las nuevas tecnologías. Me gustaría saber si esta será la definitiva o si dentro de diez o veinte años tiene intención de volver a sacar otro Tubular Bells de su cabeza con las tecnologías del futuro.
Esta es la última versión. Ahora estoy trabajando en un proyecto de realidad virtual, y creo que el pop y el rock pueden quizá combinar tanto la música como la realidad virtual. No como un juego, sino que quizá en el futuro podamos incluir tres dimensiones, hologramas, y vernos nosotros mismo deambulando y volando entre campanas. Quizá por ahí vaya el futuro.

¿Cómo has afrontado musicalmente este reto de grabar Tubular Bells?
Muchos de los instrumentos los tenía yo en el garaje guardados. Todo esto se puede combinar con instrumentos reales. Pero el 75% de la grabación está hecha con los instrumentos reales. Hay algunos momentos en los que no sabía qué hacer: si cambiar una guitarra por un sintetizador, pero es una forma extraordinaria de probar cosas, y la verdad es que resultó divertido.

¿Mantiene contacto con los antiguos productores de Tubular Bells?
No. Lo que yo quería era hacerlo yo mismo, con mi equipo, mi gente y dejándoles un poco de lado. No mantengo contacto con ellos.

No me imagino a las nuevas generaciones escuchando Tubular Bells, sino tumbadas en el sofá, jugando con la Play Station, jugando al Tubular Bells “versión Play” o algo así. ¿Contemplas algo de esto en el futuro?
Sí, creo que los artistas deberíamos de involucrarnos en todo esto, porque sino serán las grandes empresas las que lo hagan y van a crear siempre juegos violentos, amorales, que despiertan los instintos más bajos del ser humano. Por tanto me parece importante luchar para que no se contamine así nuestro mundo. Comprendo por otra parte que será difícil adaptar nuestro cerebro a las tres dimensiones, pero quizá pueda crear un software que permita este tipo de juegos. Pero claro, este tipo de proyecto cuesta cientos de miles de dólares en hacerlo, pero quizá sea una buena idea de cara al futuro hacer este tipo de proyectos.

¿Qué partes le han resultado más difíciles de hacer?
Hay partes que han sido más difíciles y otras mucho más costosas. La más difícil quizá ha sido la parte de “Guitar Ambient” del final, porque hace treinta años la improvisación era algo natural en mí, lo hacía todos los días, (La sección de la que habla Mike fue improvisada en la grabación de Tubular Bells original de 1973) y ahora tengo que practicar para ver cómo improvisaba yo hace treinta años. Es algo que he tenido que reaprender. Efectivamente con el ordenador te puedes ayudar mucho. Ha habido partes muy costosas y otras de instrumentos que cuesta ajustar.

Felicidades por sus cincuenta años y también por los treinta en el mundo de la música de parte de todos sus fans en España y en concreto de la lista “Taurus IV”. Ahora que se van a cumplir treinta años de Tubular Bells ¿Qué queda en usted de ese joven de 17 años que compuso el original y que tenía la gran ambición de demostrar al mundo su revolucionaria manera de ver la música?
Una vez vi un programa de divulgación científica que dijo que cada dos años cambian todas las moléculas de nuestro cuerpo. Quizá eso lo pueda explicar (Risas). Sin embargo, la parte espiritual, mi alma sigue ahí. Pero ahora esté mejor, más pausada, más suave.

Transcripción: Héctor Campos


ESPECIAL M80 RADIO. TUBULAR BELLS 2003, MIKE OLDFIELD
Transcripción íntegra del especial de M80 Radio

(Emitido el 24/05/03)

En 1973 Mike Oldfield, con tan solo 19 años, publicaba Tubular Bells, una obra que financiaba Richard Branson, hasta entonces dueño de una tienda de discos, al Virgin. 30 años después del lanzamiento del Tubular Bells original, del que se han vendido 16 millones de copias, Mike Oldfield ha regrabado la obra completa utilizando tecnología actual y lo ha titulado Tubular Bells 2003. Los saludos de Agustín Gracía. Durante la próxima hora charlamos con Mike Oldfield, que visita nuestro país y visita los estudios de M80 Radio.

¿Por qué ha querido reeditar digitalmente Tubular Bells, porque la verdad es que el primero no estaba tan mal?
La primera se grabó en una sola semana, con lo cual contenía muchas imperfecciones. Siempre deseé volver a grabarla, pero tenía una cláusula de 1973 que no me permitía hacerlo en 25 años, así que he tenido que esperar hasta hoy, y creo que si comparan las dos versiones, hay bastantes diferencias.

¿Cuál es la más importante?
Las diferencias son tantas que no puedo mencionar solo una. Ahora tiene unas guitarras magníficas, el sonido, el mix 5,1... Tenemos que tener en cuenta que la primera grabación la hacía un chico de 19 años, y ahora lo ha hecho un hombre de 50 con mucha más experiencia que me han dado los años; es como el buen vino.

Cuando entró en el estudio, qué recuerdos le trajo. ¿Sentimiento de nostalgia, de que iba a ser otra cosa nueva o...?
Al principio sí. Cuando entré en el estudio se produjo ese choque nostálgico, pero luego las cosas toman vida propia y, bueno, la composición es la misma; sólo es que el álbum es nuevo. La forma de tocar los instrumentos es lo que cambia y, bueno, todo sigue su propio curso.

¿Le sigue gustando grabar solo, que haya poca gente alrededor? ¿Eso le inspira?
Bueno, cuando hay bandas que entran al estudio de grabación, les encanta, es como una fiesta: todo el mundo está tocando distinta música... Y bueno, yo no soy una persona tan sociable. Es que en realidad mi tipo de música requiere una cierta concentración, porque a veces hay que repetirla. Repetirlo una y otra vez... Son muchas capas. Se producen como 500 capas. Te lo compararía con los pintores: nunca ves que se reúnan 50 pintores para pintar el mismo cuadro, ¿verdad?

Ha participado en este disco Jon Cleese. Cómo ha sido trabajar con él. ¿Le ha dado un toque más cómico?
Ocurre con mucha frecuencia que el hombre que es gracioso por profesión en su vida privada es serio. Yo trabajaba desde Inglaterra; él desde su estudio en Santa Bárbara, le expliqué lo que quería y a veces hay que hacer 15 ó 20 tomas de la misma sección. Un perfecto profesional.

¿De quién parte la idea de que participe Sally Oldfield?
Evidentemente de mí. Ella había participado en la idea original. Sé que tiene la capacidad de hacerlo y, bueno, es mi hermana, así que me pareció oportuno que estuviera también aquí.

Tubular Bells sigue teniendo vigencia. ¿Crees que es vanguardista? ¿Qué gente crees que está haciendo ahora música de vanguardia?
(Mike suspira pensativo) Es realmente extraño que no haya gente que haga este tipo de música. Te diría que es algo así como un animal selvático extraño. Desgraciadamente no se ha extendido este tipo de música. No hay nada parecido, porque requiere una cantidad de trabajo extraordinario. A mí me hubiera encantado que hubiese habido artistas que se hubieran sentido contagiados por este tipo de música pero, bueno, hay que entender la cantidad de trabajo que conlleva este tipo de composición: son meses... ¡te diría años! No es como entrar en un estudio de grabación y decir: la la la lá y ya está hecho. Además, con los ordenadores las cosas se han hecho mucho más fácil. Es mucho más fácil componer y... Bueno, la gente es vaga. Yo te lo compararía, por ejemplo, con la fabricación de automóviles japoneses. Lo que podríamos llamar la creación artesanal hecha por especialistas y muy cuidadosamente.

Pero él está considerado, o así parece desde fuera, como el padre... un padre del Chill Out actual.
El Chill Out es algo realmente muy moderno. Algo tan reciente como que lleva un par de años. Antes era la música 'ambient' o 'new age'... En Tubular Bells hay partes en que sí, en que puede tener este ascendiente. Pero ahora hay compositores que te diré son como cavernícolas, que aporrean el teclado, atacan la guitarra... como si estuvieran enfadados con toda la humanidad. Efectivamente hay pequeños brotes que pudiéramos llamar de lo que es Tubular Bells. Pero en su totalidad no hay nada que se parezca.

¿Qué le aportó musicalmente su estancia en Ibiza?
Sí, por supuesto que tiene un impacto Ibiza en mi vida. En Ibia me he encontrado muy bien, muy a gusto... Y muy mal, muy a disgusto. Los dos extremos. Tengo unos recuerdos maravilloso. Por ejemplo, una puesta de Sol fantástica en Ibiza... Te diría que para mí fue como una segunda infancia. Me alegra muchísimo haber vivido en Ibiza, y me alegro muchísimo haberme ido de Ibiza en el momento oportuno. Fíjate que coincidencia que viniendo a la emisora hemos pasado por una calle que se llama Francisco Palau, que era una especie de Santo que vivía muy cerca de mi casa.

Volviendo a Tubular Bells 2003, aparecen diferentes instrumentos. Un teclado de los años '20. ¿Qué aporta al sonido de Tubular Bels 2003?
Realmente la instrumentación es exactamente la misma que la original en un 75%. Sin embargo, en el año '72 habían cosas que evidentemente ahora se pueden conseguir, y que en aquel entonces era impensable. Hay un sintetizador en este momento que es parte del software del ordenador, y que ahora se utiliza de una forma perfectamente natural.

¿Cuántos instrumentos de la primera grabación se usan en este?
Todos.

¿Todos?
Todos, sí (contesta en español. Risas)
Sorprendente.

Supongo que habrá recibido muchas críticas. Unas buenas, otras malas... ¿Qué es lo mejor que le han dicho de esta reedición?
Bueno, estamos esperando a que salgan las críticas.

¿Y algún fan?
Claro que sí. Tengo unos fans rigurosísimos. Hemos tenido un foro en Internet, y en cuanto al sonido básico el 50% estaba a favor, entusiasmado... Pero había otro 50% que decía que era lo peor que he hecho en mi vida... Un disgustazo enorme. Me gustaría que no se tomasen las cosas tan en serio.

¿Cuando está en el estudio le presiona lo que puedan opinar?
No, en absoluto. Yo compongo para mi propia satisfacción.

Usted fue el gran impulsor de la compañía Virgin. Cómo ve la actual situación de las compañías de discos, de la industria de la música en el mundo?
No me gusta. (Risas)

¿Por qué?
No me gusta. Hay unos cuantos programadores muy profesionales, muy poquitos creadores, pocos compositores... Pero además no observo que haya nada nuevo: Es el mismo tema una y otra vez repetido. Y luego tenemos estos muchachitos jóvenes, con muy buen aspecto, que se lanzan al estrellato con muy buenos coreógrafos, con estilistas de distinta índole, la forma de vestir, el pelo, el maquillaje... Me parece totalmente artificioso.

¿En el aspecto personal cuál es el cambio más significativo en la vida de Mike Oldfield?
Son tantos los cambios que es muy difícil elegir uno. Cuando tenía 19 años.. vamos a compararlo con un arbolillo. Era un arbolillo lleno de miedos, frágil. Ahora soy un árbol viejo, con muchas ramas pero con más seguridad. Creo que entiendo mejor la vida porque soy consciente de lo errores que puedo haber cometido. Y también creo que sé distinguir mejor lo bueno de lo malo, lo que me va a resultar más gratificante y lo que va a hacer que mi vida vaya a mejor. Para resumirlo te diré que a los 19 años yo era un niño perdido en el bosque. Además vivía como una marioneta. Ahora me siento como un director de las marionetas.

¿En algún momento, cuando estaba haciendo el primer disco, pensé en la repercusión que podía tener este trabajo?
Sí, lo pensé. Cuando lo estaba componiendo estaba seguro de que iba a tener éxito, que iba ser un gran disco. Pero cuando llevé las demos a las discográficas, fue horroroso. Estaban como indignados conmigo, me querían echar de allí prácticamente a patadas. No lo entendía. Pasó un año.. Fíjate cómo estarían las cosas, que estuve a punto de irme a la antigua Unión Soviética porque allí pedían músicos especiales, y fue en ese momento cuando recibí la llamada de Virgin Records en la que me decían que tenía una semana para grabar.

¿Cómo es su relación con Richard Branson?
Creo que es buena. Aunque la verdad es que estoy un poco decepcionado por no haber podido grabar el nuevo Tubular Bells 2003. Lo cierto es que le pedimos comentarios, y no nos ha contestado, así que... Supongo que sí, que estoy un poco decepcionado.

¿Cuáles son los proyectos que tiene en mente? Porque supongo que es una mente que no para.
Lo que estoy intentando precisamente es ser una persona menos activa. De momento me divierto mucho con unas maquetas de helicópteros con las que intento hacer acrobacias. A parte estoy trabajando en el proyecto de realidad virtual The Tube World y también estoy trabajando en el proyecto del nuevo álbum.

¿Tiene ya la idea?
Pues justamente hoy en la rueda de prensa, con los periodistas, he pedido el favor de hacer una votación: ¿Qué preferían, temas cortitos o temas instrumentales largos? Y parece que se decantaron por esta última posibilidad. Pero bueno, quizá tú pudieras hacer una encuentra en tu programa.

Bueno, la podemos hacer
¿Es posible?
Sí, sí, la podemos hacer.

Transcripción: Héctor Campos


Paralelamente, se puso a la venta The Complete Tubular Bells, una compilación que reunirá en un mismo set (de lujo) los discos: Tubular Bells 2003, Tubular Bells II, y Tubular Bells III (a destacar la curiosa maniobra de Wea para sacar tajada, sustituyendo Tubular Bells I por el nuevo Tubular Bells 2003). De esta manera, Wea se ha hecho con todos los Tubular Bells publicados hasta la fecha, ya que Tubular Bells 2003 no es más que el original regrabado (Richard Branson debe de estar tirándose de los pelos...). Además, este box set incluye un DVD de regalo con versiones demos de Tubular Bells 2003 en versión 5.1 de los extractos:

1. Introduction (5.1 Mix) 05:51
2. Fast Guitars (5.1 Mix) 01:04
3. Basses (5.1 Mix) 00:46


THE TUBE WORLD

Tras la publicación de Tubular Bells 2003, Oldfield trabajó en la segunda parte de MusicVR, llamado en un principio "The Tube World" y, finalmente, Maestro. Oldfield anunció que sería bastante diferente de Tr3s Lunas. El nuevo juego estaba menos centrado en jugar, aunque algunos niveles necesitan un cierto nivel de destreza para continuar, mucho más como un simulador de vuelo. Por la coplejidad de los gráficos, Mike recomendo una tarjeta gráfica GeForce 2 o superior. La forma de adquirir el juego era bajándolo de la web oficial y mediante pedido vía correo electrónico, de manera que recibíamos un CD con el juego. Entra aquí para saber todo sobre Maestro

 


A continuación os ofrecemos íntegro el dosier de prensa de Tubular Bells 2003 editado por Wea Music Spain

Mike Oldfield Tubular Bells 2003
El próximo 26 de Mayo se cumple el 30 Aniversario de la edición de Tubular Bells, el álbum instrumental más vendido de todos los tiempos, con 16 millones de copias. Mike Oldfield, entonces un joven músico de 19 años, registró a lo largo de una intensa semana, una pieza musical que marcaría mucho de lo que vendría después. No pueden concebirse fenómenos como la música tecno, new age, ambient o chill out sin la existencia de Tubular Bells.

Tres decenios más tarde, y con todos los adelantos de las modernas técnicas de grabación a su servicio, Mike Oldfield ha vuelto a grabar su obra maestra. En palabras del propio Mike "sabía que Tubular Bells era un disco perfectamente adaptable a los sorprendentes recursos de la actual tecnología de grabación".

Grabado en su integridad por el propio Mike Oldfield, quien toca todos los instrumentos y produce el disco al igual que hiciera en la versión original, el disco incorpora las colaboraciones vocales de Sally Oldfield y del actor británico John Cleese, quien oficia como maestro de ceremonias.

Tubular Bells es una obra única en la historia de la música pop, por sus complejos arreglos pastorales y su estilo sinfónico que recorre desde momentos alegres y energéticos hasta pasajes oscuros y amenazadores. La nueva versión, Tubular Bells 2003, suena como un disco totalmente nuevo, con una grandeza y profundidad de sonido que hará que el mundo vuelva a enamorarse de este clásico.

Tubular Bells 2003 incluirá además un DVD con tres fragmentos de la obra mezclados en Dolby Digital 5.1 así como un videoclip.

Simultáneamente a este lanzamiento y por primera vez se pondrá a la venta un box set en formato de lujo que recoge la trilogía completa "The Complete Tubular Bells Collection": "Tubular Bells 2003", "Tubular Bells II" y Tubular Bells III".

Tubular Bells 2003 y The Complete Tubular Bells Collection saldrán a la venta en todo el mundo el 27 de Mayo de 2003