Fecha de lanzamiento: 25 de mayo de 1973
Discográfica: Virgin Records
Compuesto por: Mike Oldfield, excepto "The Sailor`s Hornpipe"
que es tradicional arreglado por Mike Oldfield.
Grabado entre otoño de 1972 y primavera de 1973.
Producido por: Tom Newman, Symon Heyworth y Mike Oldfield.

Las olas rompen furiosas en una solitaria playa. Sobre ellas, una misterioso objeto sobrevuela un escenario de violencia y calma. Así se presenta la portada de uno de los discos más importantes de la historia de la música. Una portada que es una metáfora perfecta de la personalidad y de la vida de un músico cuya vida nunca fue un camino de rosas: sumido en la depresión y en una fobia social atroz, Michael Gordon Oldfield volcó su energía vital en una obra de menos de sesenta minutos llena de altibajos, cambios de humor y rebeldía. Así es Tubular Bells: una ola que rompe esquemas.

Mike Oldfield toca:
Part 1:
Piano de cola, Glockenspiel, órgano Farfisa, bajo eléctrico, guitarra eléctrica, Speed guitar, "Taped motor drive amplifier organ chord", Mandolin-like guitar, Fuzz guitars, Assorted percussion, guitarra acústica, Flageolet, Honky tonk, Lowrey organ, campanas tubuarles.
Part 2:
Guitarras eléctricas, órgano Farfisa, bajo eléctrico, guitarra acústica, piano, Speed electric guitars, órgano Lowrey, Concert timpani, Guitars sounding like bagpipes, Piltdown man, órgano Hammond, guitarra española, coros Moribund

En el disco también intervinieron:
Steve Broughton - Percusiones
Sally Oldfield - Coros
Mundy Ellis - Coros
Jon Field - Flautas
Lindsay Cooper - String basses
Vivian Stanshall - Maestro de Ceremonias
'Nasal Choir' - Coro nasal
Bootleg chorus - The Manor Choir dirigido por Mike Oldfield


El mejor disco de Mike Oldfield
Tubular Bells fue el primer disco de Mike Oldfield (y de Virgin Records), y muchos lo consideran el mejor. Sin embargo, el propio Mike nunca supo el por qué de tanto éxito; según él, fue grabado con medios precarios, de manera casi artesanal, y está lleno de pequeños fallos. Quizá sea eso precisamente lo que lo convierta en un mito: su artesanalidad y, por supuesto, la originalidad de sus melodías, encerradas en dos únicos cortes de algo más de veinte minutos de duración cada uno. Y es que el sonido puro de verdaderos instrumentos, lejos de la tendencia actual de sustituirlos por ordenadores, es mucho más expresivo y emotivo que cualquier otra superproducción de una gran discográfica. Fue así cómo comenzó la carrera en solitario de un músico precoz, que ya había intervenido en otras bandas como bajista y guitarra, así como en un grupo con su hermana Sally (The Sallyangie), que sólo sacó un álbum a la venta (Children of the Sun, 1968).

Cómo se grabó Tubular Bells
La composición de Tubular Bells se remonta algunos años antes de su publicación, en 1973. La realizó Mike cuando apenas era un adolescente. Con una madre alcohólica y un ambiente familiar enrarecido por ello, Oldfield se refugió en su música para crear su propia realidad. Mientras grababa con su anterios grupo, Kevin Ayers and the Whole World. A Oldfield se le impuso ser bajista, y sorprendió con su estilo personal, que no se limitaba simplemente a dos o tres notas por canción, sino a hacer sus propias melodías. Pronto demostró su habilidad también con la guitarra eléctrica, despertando la curiosidad de algún crítico avispado. Sin embargo, el viaje con las drogas le postró en la cama de la casa de sus padres durante un tiempo, alejándose de la banda de Kevin. Kevin y su banda continuaron dando conciertos, pero la gente preguntaba en ellos «¿dónde está Mike?». Oldfield, que empezaba a estar harto de estar en una banda en la que le llamaban "el pequeño Mike", ya había comenzado a darle vueltas a la idea de hacer su propia música por separado: cuando grababa con la Whole World, Mike llegaba al estudio una o dos horas antes, que las aprovechaba para grabar su propio material. La reacción del resto del grupo al entusiasmo musical de Mike fue decepcionante: le miraban como si no tuviera la edad suficienta como para ser músico.
Kevin, sin embargo, le quería de vuelta a su grupo, y se lo pidió. Mike no tuvo reparos en exigirle a Kevin algunas condicioens si le quería de vuelta con la Whole World. Las envidias del resto del grupo, cuando vieron que el pequeño Mike se convirtió en el líder de la banda (haciendo los arreglos, tomando la voz de la guitarra eléctrica, etc.) propició un mal ambiente. Una día, Kevin le dijo a Mike que quería deshacer el grupo, pues sentía que ya no era suyo. A Mike realmente no le importó. Sin saberlo, Kevin estaba preparándole el terreno para dar vía libre a su creatividad: le regaló a Mike una grabadora con la que Oldfield plasmó sus primeras ideas musicales en solitario. Bloqueando el cabezal de borrado, Oldfield pudo tocar y grabar él mismo varias melodías e ideas unas encima de otras. El resultado fue una
maqueta que llevó de discográfica en discográfica, intentando que alguien le hiciera caso. Es inveitable pensar que en esas sesiones ingeniosas se empezó a formar no sólo el Oldfield compositor y músico, sino también el Oldfield productor (uno de los mejores del mundo). Pero ninguna compañía aceptó la propuesta de aquél hippy de pelos largos. Tan sólo una quiso publicar el trabajo con la condición de introducir voces, algo a lo que Mike se negó en rotundo; y es que una de las razones por las que Tubular Bells es considerado una obra maestra es por romper el estilo imperante de la época, donde las voces eran las protagonistas, incluso en artistas similares a Oldfield, como Pink Floyd.
De esta manera, y algo desilusionado, nuestro protagonista conoció a Richard Branson, un empresario que poseía unas cuantas tiendas pequeñas de venta de discos a domicilio. Richard le ofreció a Oldfield la posibilidad de publicar sud isco en una discográfica que pretendía montar. Y así fue. Entre ambos y otros amigos lograron grabar de forma artesanal la obra que hoy es aclamada en el mundo entero. La grabación se realizó en The Manor, una mansión-estudio (la primera de Inglaterra), en donde todos los involucrados en el proyecto pasaban los días ensayando y probando formas para poder plasmar las complejas ideas de Mike. Pero ésto no era fácil: Mike deseaba hacer una larga sinfonía con multitud de instrumentos sin la utilización de ordenadores.
Richard Branson le dio a Oldfield dos semanas en su estudio para grabar la primera parte. Oldfield lo tuvo todo a su disposición para hacer realidad sus sueño. Para cerrarla, Oldfield tenía pensada una melodía que se repitiera al mismo tiempo que fueran apareciendo algunos instrumentos tocados en el disco. Viv Stanshal, entonces cantante de Bonzo Dog Doo-Dah Band, esperaba su turno para grabar en los estudios, y a Mike se le ocurrió que podría intervenir en el disco, nombrando los instrumentos justo antes de que sonaran. El último instrumento eran las campanas tubulares, y Viv puso especial entusiasmo en nombrarlas: «Plus... Tubular Bells!». A Mike le gustó tanto que, cuando tuvo que ponerle el nombre al disco, se acordó del entusiasmo de Viv al decir "Tubular Bells" y decidió que ese sería el nombre de su primer disco, desechando la propuesta de Richard Branson: "Breackfast in bed".

El milagro
De esta manera, y tras lograr superar los problemas principales de grabación, el disco salió a la venta bajo el sello de una discográfica nueva. Richard Branson la bautizó pensando en la precocidad y en la inexperiencia de sus miembros: Virgin Records. En la actualidad, el imperio Virgin se extiende a negocios tan dispares como agencia de viajes, bebidas de refrescos, vestidos de novia, viajes al espacio, etc.
Cuando Tubular Bells salió al mercado, se produjo el milagro: sus ventas fueron millonarias. Según pasaba el tiempo, el milagro continuó: en los primeros años tras su salida al mercado se registró 10 millones de ejemplares vendidos en todos el mundo, con un mercado especialmente fiel en Europa. Pero no fue sólo la enorme calidad y originalidad de la obra la que ayudó a que el éxito llegara. Richard Branson comenzó a demostrar su enorme potencial como empresario y hombre de negocios. Fue él quien negoció la aparición de varios extractos del disco (¿cómo no recordar el reptitivo e hipnotizante piano?) en la banda sonora de la película "El Exorcista", de William Friedfin. Sin embargo, Richard no contó con el consentimiento del propio Mike, y ahí comenzaron las hostilidades entre uno y otro. Desgraciadamente, Mike ya había firmado un interminable contrato de trece discos para Virgin, por lo que tuvo que aguantar estoicamente su presión comercial.
Tubular Bells llegó inmediatamente al número uno de las listas de más vendidos, y permaneció en ella durante muchos meses. Pero este hecho no tuvo precisamente buenas consecuencias para Mike. El éxito arrollador con el que se encontró a tan temprana edad, junto con el hecho de haberse convertido en millonario, le provocó una crisis de personalidad. Mike, huidizo, se escondió en una alejada colina inglesa; canceló y negó entrevistas y, literalmente, desapareció del mundo. Algo que no ayudó en nada en su relación con la prensa que, ignorante, le tachó de arrogante e impertinente. La realidad es que Oldfield estaba triste. Su depresión comenzó por el mal ambiente familiar que le tocó vivir, que le provocó ataques de pánico. Desgraciadamente, intenó superarlas con las drogas y el alcohol, algo que terminó por destrozarle el cuerpo, hasta el punto de tener que guardar cama en estado casi comatoso. Décadas más tarde, Oldfield declaró que, por estos problemas, no tuvo adolescencia ni juventud. «Mucho dinero y pocos años: una combinación deifícil de asumir», aseguró. Años después, y gracias a diversas terapias, Mike cambió completamente, mostrándose a todo el mundo, y de una manera mucho más feliz.


CURIOSIDADES DE TUBULAR BELLS

Ausencia de voces: En todo en disco, de unos 50 minutos de duración, no existe una sola canción con letra propiamente dicha. Lo más parecido es lo que se ha llamado "El Hombre de las Cavernas" (Ver más abajo). Sí se utiliza, sin embargo, coros y acompañamientos en varias ocasiones.

El hombre de las cavernas (The Piltdown Man o Caveman): Uno de los momentos más "duros" del disco. Tiene una curiosa historia: durante la grabación del disco, Oldfield solía acercarse a un bar; una noche, él y el batería cogieron una botella sin pagar y se emborracharon en el estudio. Ambos tenían una melodía para bajo y batería, que a Mike le encantaba especialmente. Pero aquella noche de borrachera, Mike cogió el micrófono y comenzó a dar alaridos. El hombre de las cavernas había dejado sus gritos para la posteridad. Mike asegura que no pudo hablar en un par de semanas después, debido a que realmente se destrozó las cuerdas vocales al grabar esta parte.

Murmullos en la primera parte... Sobre el minuto 7:41 se puede escuchar una especie de murmullos, justo antes de la entrada del doble bajo. Hoy en día sigue sin saberse qué dicen exactamente o a qué se deben estos susurros.

Tubular Bells reciclado. Cuando Tubular Bells fue lanzado al mercado, los discos rock eran fabricados con polímeros de baja calidad a partir de vinilos reciclados, debido a una crisis de petróleo. Sólo las obras clásicas eran prensadas en vinilos nuevos. Ésto causó un gran disgusto a Oldfield y a sus productores, que denunciaban una mala calidad de sonido. Por eso, no dudaron en quejarse y exigir una fabricación y material de calidad a Virgin Records. Finalmente, Richard Branson aceptó la fabricación de Tubular Bells en material no reciclado, por lo que fue el único disco no clásico editado en plástico nuevo..

El nacimiento de la famosa campana. La portada de Tubular Bells es obra de Trevor Key, un fotógrafo especializado en objetos metálicos que también ha trabajado para artistas como Phil Collins o Peter Gabriel. Está hecha a base de varias fotografías diferentes, montadas manualmente. En 1973 no se pudo usar ordenadores, así que el montaje es totalmente artesanal. Las fotografías de la portada y de la contraportada fueron hechas en la misma localización. Muy probablemente se trate de las localidades del sur de Inglaterra de Hastings o Eastbourne. Thom Newman sostiene esta teoría, mientras que Mike se inclina a pensar que se trata de Brighton.
La famosa campana tubular representa hoy en día todo un símbolo: es el "símbolo Mike Oldfield". Él mismo lo eligió cuando creó su propia compañía de discos, Oldfield Music LTD. La portada de Tubular Bells ha pasado a la historia de la música, y su nacimiento fue bastante curioso: Oldfield toca este instrumento al final de la primera parte, pero en vez de usar los tradicionales martillos de madera, golpeó las campanas con uno de hierro («Realmente quería un sonido parecido al campanario de una iglesia, un sonido fuerte; así que decidí usar esos martillos de hierro. Golpeé las campanas después de tomar carrerilla por todo el estudio»). Como era de esperar, las campanas se dañaron parcialmente. Esto le hizo a Mike pensar en una forma para la portada. Mike quería que apareciera una campana retorcida, destruida. Fue entonces cuando llamaron a Trevor Key, quien, en lugar de eso, creó la famosa campana retorcida de Mike Oldfield. Un feliz accidente.

Y ahora, también en orquesta. En 1975 apareció una versión orquestal de Tubular Bells. Según declaraciones de David Bedford para esta web, se trató de una maniobra puramente comercial de Richard Branson para aprovechar el tirón del disco original.

Héctor Campos