«¡Atención, aquí Tierra llamando a nave en tránsito! ¡Mike Oldfield! ¿me recibes?»
NOS METEMOS EN EL PLANETARIO, EN LA PRESENTACIÓN MUNDIAL DE TSODE
1994

El segundo trabajo de Mike Oldfield para WEA Music estaba lleno de tecnología. The Song of Distant Earth era uno de los primeros CD en todo el mundo en incluir una pista interactiva CD-ROM. Su salida al mercado causó sensación debido a la novedad y al aire tecnológico y futurista que Mike dio a su nueva obra.
La presentación mundial de TSODE fue en Madrid, en el Planetario, donde un buen número de periodistas pudieron disfrutar de un espectáculo casi mágico con Mike Oldfield presente. Hemos logrado contactar con un oldfieldiano que se coló en dicha presentación. Esta fue su experiencia narrada en primera persona:


Me enteré por la radio (cadena 100) que Mike Oldfield presentaba esa misma noche en el Planetarium de Madrid su nuevo disco TSODE. Ya sabía el origen del disco, porque soy un furibundo lector de ciencia ficción. Arthur Clark no está en mis "favoritos", pero "2001, una Odisea Espacil" si está entre mis "40 principales", y hacía tiempo que había leído "Cánticos de la lejana Tierra" (la primera vez, porque cuando supe lo de Oldfield tuve que releerlo, claro). Tenía un billete de puente aéreo (vivo en Barcelona) porque la semana siguiente tenía que estar en Madrid (cuestiones laborales). Volví a escuchar la cuña en la radio. Eché un vistazo al billete. Dudé 20 segundos. Llamé a mi cuñado periodista, y le pedí (¿o supliqué?) que me diera un nombre que pudiera usar para entrar en la presentación. A los 10 minutos el cuñao me dió un nombre por el que preguntar y una referencia que utilizar si la cosa se complicaba mucho. En cuanto acabé mi jornada laboral, carril directo al aeropuerto. Llegué a Barajas con el tiempo justo, un taxi me llevó al Planetarium, casi me olvido de pagar al taxista, salgo a la carrera. En las inmediaciones gente y más gente, muchos llegaban a la puerta y casi todos volvían sobre sus pasos. Mientras me acercaba, intenté meterme en el papel de periodista, es decir, mirada ausente y la pose de quién está de vuelta de todo. Vamos, como si estuviera ahí a la fuerza, por la obligación del curro. En la puerta los de Seguridad levantan las cejas interrogativamente, y les pregunto indolentemente por "el contacto". Uno de los seguratas va en su busca. Me quedo a la espera viendo como la peña sigue intentando colarse sin éxito. A los 2 minutos aparece "el contacto", le digo que vengo de Barcelona de parte de fulanito. Me acompaña dentro y los seguratas es como si me hicieran el pasillo hasta la cocina. Una vez dentro me dejan a mi aire.

Respiro hondo y me sitúo. Pregunto y alguien me dice que están a punto de empezar. Unas azafatas me acompañan al centro del Planetarium, bajo la cúpula hay unos asientos inclinados hacia el techo, en posición casi horizontal. Tomo asiento, o mejor dicho, tomo postura en la "ergono-silla" y me dispongo a disfrutar del espectáculo. Suena una música extraña (los primeros acordes de Hibernaculum, yo sólo había podido escuchar un trocito mal grabado de LTBL, así que lo que oía me pareció la BSO de 1492 de Vangelis), la gente calla. La sala estaba abarrotá, los sacrilegos periodistas por fin callaban un ratito. Se oscurece casi completamente la sala. Un foco ilumina a Carlos Finally, y su gomina casi nos deslumbra. Con esa voz tan radiofónicamente enamorada de Oldfield nos introduce al Campoviejo. Comprendo que la mayoría de ignorantes que me rodean necesitan el cursillo acelerado. Nos presenta al Dtor. Gral. de Antena 3 (un tal Lorenzo que ahora anda por Canal +), que también nos desenfoca con su brillantina. Nos cuenta que esa presentación está patrocinada por A3, muy vinculada al esfuerzo creativo y al desarrollo
tecnológico en el campo de diseño gráfico interactivo. Y en esa apuesta tecnológica encajaba perfectamente el nuevo, rompedor, genial trabajo de Mike Oldfield. El Artista del Nuevo Siglo. En fin, retórica de vendedor de las nuevas tecnologías que se apunta un tanto adelantándose al resto de medios de comunicación. Dicho lo cual, el "Lorenzo" para demostrarnos lo avanzado tecnológicamente que está, nos hace un simulacro de videoconferencia interestelar. Como si estuvieramos en el Puente de Mando de la nave Enterprise, se abre en la cúpula/pantalla una imagen borrosa, que se va definiendo mientras el presentador está llamando a la nave Oldfield.

 

- ¡Atención, atención aquí Tierra llamando a nave en tránsito!, ¡Mike Oldfield! ¿me recibes?
- Te recibo alto y claro - contesta una voz en inglés - Buenas noches - en
castellano guiri esta vez.
- Dinos tu posición.
- Llegando a Madrid, espero estar con vosotros en 20 minutos. Voy muy
rápido - Mike Oldfield, sentado en la butaca virtual que aparece en la pista
interactiva de TSODE, nos sonríe como un niño tímido y travieso desde la
pantalla- ¿demasiado rápido?, je je je.
- Te esperamos en tierra, podremos hablar contigo en seguida.
- Afirmativo. Mientras llegamos, os invito a que veáis el nuevo trabajo que
os quería enseñar.
- De acuerdo. Hasta ahora mismo.

 

Se apagan las luces completamente y el sonido inquietante de In The Begining nos llega por todas partes. Estoy alucinado con absolutamente todo, tengo la piel de pollo, no puedo dejar de sonreir estúpidamente. Pero en ese momento en que ya reconozco el inconfudible toque Oldfiliando de las ballenas, pienso que el sonido es espectacularmente perfecto. Me pregunto cuántos altavoces, cajas acústicas, subwoofers , etc., hay por todas partes para que eso suene como si me saliese de dentro. Me olvido de la calidad técnica y me sumerjo en la música, en la cúpula van apareciendo las imágenes impresionantes de la via láctea, de fuera a dentro, del exterior al sol. Cuando nos acercamos a los anillos de Saturno (la pantalla es inmensa, nos rodea completamente y cubre todo lo que abarcan mis ojos), suena la guitarra de LTBL. Es como un latigazo en la médula, me sobrecojo, me estremezco y me ovido de donde estoy. Esa guitarra me teletransporta. Descubro las pausas, y reconozco un estilo distinto, más maduro y más elegante. Hasta los silencios caen y duran justo en la medida perfecta. Las voces blancas, la guitarra
otra vez. Intento no perder la dignidad. En el ambiente hay una solemnidad que no estaba prevista. Miro furtivamente alrededor y tengo la impresión de que no estaban preparados para esto. El encantamiento nos ha hechizado a todos, nadie se mueve. Distingo a Finaly con la boca abierta, en un rincón, como en trance. Yo estoy en tensión tratando de recordar todos los detalles, cada nota, cada color, cada emoción. Cuando estalla el Sol, y se oye la explosión de la supernova y el lamento de la humanidad, me he convertido en parte de la música. De la explosión del sol, en un vértice se puede ver una luz diminuta y brillante que sale despedida. Es la nave que abandona la tierra. Suena First Landing y hay un fade, se van encendiendo las luces. Durante unos 10 minutos se mantiene un silencio cómplice, como si todos hubieramos participado en una ceremonia secreta. Poco a poco se oyen coversaciones en voz baja, la gente se incorpora y vamos abandonando la sala.

En el pasillo circular que rodea la sala de la cúpula central, me doy cuenta de que han instalado varios MAC con las pantallas encendidas y unos gráficos extraños parpadenado en la penumbra. Me acerco y reconozco alguna imagen de las que nos han proyectado antes. Es la pista interactiva. Para entrar hay que adivinar el password. Por fin lo conseguimos y el grupo que estaba alrededor del MAC donde me sitúo, navegamos y navegamos por el juego. Así paso más de media hora, cuando oigo a alguien detrás que comenta lo que acaba de decir el "tío ese chalado", que identifico como Mike Oldfield. Pregunto donde, me señalan unas escaleras. Subo, busco, rebusco, bajo, pregunto a una azafata y me señala las mismas escaleras en dirección al sotano. Corro, salto, llego a una sala donde debe haber 35 cámaras y 89 periodistas se oyen unas voces por la megafonía de la sala y se que es Mike Oldfield hablando. Empujo, me acerco y le veo al fondo, iluminado por focos de todas las intensidades. Están preguntándole sobre la realidad virtual y él contesta que cree que estamos empezando y el futuro está lleno de posibilidades. Que disfruta de ese mundo y que es un complemento a su música. Aprovecha la pregunta el mandamás de A3 para volver a venderse sin sentido de la medida, se escucha a sí mismo durante 10 minutos, al cabo de los cuales se dá por concluida la rueda de prensa. Mike Oldfield se levanta tímidamente, y los que se sentaban en la mesa con él, le acompañana por una puerta lateral. Salgo y subo a buscar otro MAC, y hay tanta gente agolpada en torno a los ordenadores que decido marcharme.
Son las 11 de la noche y no se cuando sale el último avión. En el avión de retorno no había plazas en turista y me dan sitio en Business class. Cuando la azafata nos ofrece el servicio de bar, en el asiento de delante un ejecutivo agresivo pide una copa de cava. Cuando me pregunta si quiero tomar algo, pido una copa de cava. Esta noche estoy en una nube literal y mentalmente, y me parece una buena idea celebrarlo. Mientras saboreo el cava voy dando palmaditas al sobre acolchado que me han dado al salir del Planetarium: el CD de TSODE, que no saldrá a la venta hasta dentro de una semana. La felicidad existe.

Por Miguel Ángel