Mike Oldfield en su nuevo estudio de grabación, dando forma a Music of the Spheres
Cómo se hizo Music of the Spheres
Traducción del artículo original de classicsandjazz.com
(31 de agosto de 2007)

Aspecto actual de Mike Oldfield«Todas las orquestas tienen una campana tubular, ¡así que por supuesto que hay una en Music of the Spheres!»
Music of the Spheres (Musica universalis), "Música de las esferas", es un antiguo concepto matemático-filosófico, posiblemente originado por Pitágoras, que asegura que la música está relacionada con los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Este concento considera las proporciones en los movimientos de los cuerpos celestes y la estructura de la Naturaleza en general como una forma de música. Esta “música” realmente no es audible, sino simplemente un concepto armónico o matemático.
Si los primeros compases del nuevo disco de Mike Oldfield, Music of the Spheres, suenan familiares para quienes recuerden su disco de referencia de los 70 (¿y quién no lo recuerda?), su autor no ha tenido la intención de disculparse de ninguna similitud, intención o de todo lo contrario. «Hago secuencias repetitivas de piano», dice recapitulando su firma sonora. «Soy 'el hombre de la repetitiva secuencia de piano'».
Efectivamente, lo es. Pero para millones de amantes de la música, él es más conocido como "el hombre de Tubular Bells". Y no quieren decepcionarse con su nuevo disco, el primero realmente clásico de una carrera de más de 40 años. Completamente grabado con una orquesta en los estudios de Abbye Road, y con el pianista invitado Lang Lang y la estrella vocal Hayley Westenra, Music of the Spheres es una vez más una novedad respecto a las dos docenas de discos precedentes y, sin embargo, es una pieza instantáneamente identificable como un clásico de Mike Oldfield.
Así que dejemos las cosas claras primero. «Estoy seguro de que todo el mundo lo va a escuchar, y la primera cosa que dirán es: ha puesto una maldita campana tubular», ríe entre dientes. «Pero hay una campana en cada orquesta, ¡así que por supuesto que aquí hay una!»
Todo bien hasta el momento. Pero Music of the Spheres no es Tubular Bells IV (aunque se podría haber llamado fácilmente así). Simplemente no preguntes a Mike lo que es: él cree que lo más trascendental de la música llega de un lugar superior. Es el mismo lugar donde John Lennon afirmó que buscaba su inspiración. Lennon describió una vez cómo vivió cuando sentía que era un canal para la “música de las esferas”, y que simplemente lo traducía como “médium”.
«Me he sentido así durante años», dice Oldfield. «Hay ciertos momentos en los que realmente suena tan bueno como podría ser, algo más grande que nuestra pequeña civilización y toda la creación, algo que es sagrado o divino. No ocurre muy a menudo, pero cuando ocurre, es digno de ser descrito como música de las esferas».
Todo es porque Mike Oldfield siente que hay una fuerza exterior que le guía en sus esfuerzos musicales. «Soy un poco como una comadrona, realmente», bromea. «Intento dar la música al mundo sin más. Si estoy correctamente “sintonizado”, simplemente llega».

Karl Jenkins, orquestador de Music of the SpheresSobre el proceso de gestación del disco: «Hace un par de años, estaba preguntándome que hacer,» medita Oldfield. «Pensé que había hecho todo lo que quería. Estaba pensando en la idea de retirarme. Entonces tuve la idea de hacer un gran disco instrumental. Sabía que muchos seguidores cabezones lo amarían. Pero la idea de promocionar y presentarlo hoy simplemente parecía retrógrada.  
Finalmente, Mike encontró la solución a su dilema. Decidió componer la música pero, en vez de tocarla él mismo (tal y como ha hecho desde Tubular Bells en 1973, cuando tocó cada instrumento, como todos saben) dejaría este trabajo a una orquesta.
El resultado es Music of the Spheres, 45 minutos de música que resume todo lo que Oldfield ha venido a significar para los seguidores en una carrera que engloba géneros desde el ambiente y el new age (antes de que ningún término fuera acuñado), música del mundo (ídem), etc.
Él dice que Music of the Spheres es lo contrario a su último disco, Light & Shade, que fue medio chill-out, medio “alto octanaje”. «Esta vez pensé, en vez de usar guitarras eléctricas y un mágico estudio, hacerlo con una clásica orquesta real», asegura.
La orquestación la ha arreglado el más popular compositor clásico vivo inglés, Karl Jenkins, quien también aparece en los créditos como co-coproductor. Ambos se conocieron antes, cuando Karl (al mismo tiempo, todavía miembro de la banda experimental The Soft Machine) tocó el oboe en una grabación en directo de Tubular Bells para la cadena de televisión BBC en 1975.
Hoy, ambos trabajan en caminos completamente diferentes: Mike hace su música con un programa de ordenador llamado Logia, mientras que Karl, como los músicos clásicos, usa un programa diferente llamado Sibelius para crear las anotaciones musicales. De alguna manera, han encontrado una manera de hacer ambos métodos compatibles.
El próximo paso para Oldfield es grabar el disco entero con samples de orquesta antes de dárselo a Jenkins y ser regrabado por una orquesta de músicos clásicos en Abbey Road Studios. «A veces», confiesa Oldfield, que deambula dentro y fuera del estudio durante la grabación, «casi rompía a llorar por la belleza de la música».
El paso final es la mezcla: un proceso que Oldfield toma más en serio que muchos de sus contemporáneos, y que puede alterar completamente el sonido de la música. «Mezclar para mí es tan importante para acabar el sonido como la escritura de las notas,» asegura Mike. «Lo que grabamos en Abbey Road sería casi irreconocible ahora».
Como es normal con Mike Oldfield, el resultado es difícil de encasillar. Es un “clásico” con momentos que recuerdan a Sibelius y Holst, pero no es una sinfonía, y otras partes recuerdan más a Steve Reich y Phillip Glass. Es un punto de partida, pero contiene elementos familiares, más notables en el estilo de la guitarra clásica de Mike. En otros momentos, en especial en los destacables pasajes corales, tiene más en común con el propio repertorio de Karl. 
Sea lo que sea, es una colaboración que abre nuevos horizontes para ambos, y una formidable suma al rico y variado catálogo de Mike Oldfield, un enigma de quien sólo la filosofía de ser guiado es una determinación para continuar fiel a su visión.

«La espiritualidad, definitivamente, influye en mi música,» concluye. «Lo más importante es hacer música que refleje que somos parte natural del mundo, pero tenemos esta habilidad para ver otro lado de la existencia, el lado espiritual, y la elegancia natural.»

Mike Oldfield con su nuevo equipo musical

Sobre la vida y obra de Mike Oldfield
Un espíritu inquieto que simplemente no puede dejar de hacer música; Mike Oldfield ha sido durante décadas uno de los compositores británicos más talentosos y exitosos.
Y músico. Y productor. Y guitarrista.
Nacido en 1953, Mike Oldfield creció en Reading (el más joven de tres hermanos), y comenzó tocando la guitarra acústica como un joven chico que no podía hacer amigos de su misma edad fácilmente. «Mi guitarra era mi voz», dice en Changeling, su recientemente publicada autobiografía.
«Mi forma de comunicación».
Inspirado inicialmente por guitarristas folk como Bert Jaunsch y John Rendourn, ahora él los cita junto a músicos virtuosos del mundo del flamenco (Paco Peña), clásicos (Segovia, Julian Bream y John Williams) y los principios del rock and roll (Hank Marvin). Al mismo tiempo, fue un niño convertido a músico clásico tan pronto como escuchó a Beethoven y a Sibelius. Se pueden escuchar todas estas influencias en los 24 discos que ha hecho en una carrera de 40 años.

Kevin AyersEl éxito llegó cuando aún era un adolescente, con la marca de Tubular Bells, una pieza instrumental que combina una estructura clásica con el rock progresivo instrumental, que vendió 16 millones de álbumes (y cosechó dos secuelas, una versión orquestal y una regrabación).
Desde entonces, la música de Oldfield ha hecho bandas sonoras de películas (Los gritos del silencio, The Killing Fields) rock y pop (Earth Moving), pionera música del mundo (Ommadawn), “New Age” (Incantations), avant-garde” (Amarok), videojuegos (Tres Lunas y Maestro, juegos diseñados por él mismo), música interactiva (The Songs of Distant Earth) y un extraordinario experimento (Guitars) que usa el instrumento titular para hacer todos y cada uno de los sonidos.
Al mismo tiempo, contrarrestó su cara seria con una serie de novedosos grandes éxitos que incluye Don Alfonso, In Dulci Jubilo, Portsmouth, Moonlight Shadow y una regrabación del tema de Blue Peter con su marca de la casa: la guitarra eléctrica.
Tras lograr un aprendizaje en clubs de folk desde los 13 años, Mike formó un dúo con su hermana Sally a los 14, y grabaron un disco bajo el nombre de Sallyangie. Mike formó otro dúo llamado Barefoot con su hermano Terry antes de unirse al grupo del anterior cantante de Soft Machine, Kevin Ayers, The Whole World, a los 16 años, primero como bajista y más tarde como primera guitarra, un período que incluyó frecuentes conciertos en directo con Pink Floyd.
Mike aparece en dos de los álbumes en solitario de Ayers, y tuvo pequeñas apariciones en la Sensacional Alex Harvey Band y la producción musical West End de Hair, mientras trabajaba en su propia composición en su estudio al norte de Londres, a donde se mudó cuando se fue de casa.
Un ambicioso proyecto instrumental como ninguna otra grabación hasta entonces, su maqueta fue rechazada por todas las principales compañías antes de lograr el interés de un joven vendedor a domicilio llamado Richard Branson, que estaba deseando crear su propia discográfica.
Grabado en siete días en The Manor, in Oxfordshire, con el todavía adolescente Mike tocando todos los instrumentos él mismo, Tubular Bells se puso a la venta en 1973 como el primer lanzamiento de la nueva compañía de Richard Branson: Virgin Records. El disco estuvo 279 semanas en las listas de más vendidos de Inglaterra, y fue usado en la banda sonora de El Exorcista (The Exorcist).
Mike siguió con dos discos más instrumentales, el céltico Hergest Ridge (inspirado en su propia casa en la frontera de Welsh) y Ommadawn, en el que se interesó por las influencias étnicas mucho antes de que nadie acuñara el término “Música del mundo”, antes de introducir un elemento vocal muy potente en su siguiente trabajo, el prototipo de disco New Age, Incantations.
Así que, ¿qué es Mike Oldfield? ¿Compositor, músico, productor o ingeniero? Él hace una pausa antes de concluir que no es nada de eso: «Soy un técnico», asegura, «un técnico que tiene ideas y las traduce en sonidos».

Originalmente publicado en www.classicsandjazz.com
Se ha cambiado el orden de los párrafos, anteponiendo el dedicado a Music of the Spheres al de la biografía de Oldfield, por considerar más interesante su contenido.
Traducción: Héctor Campos