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Mike Oldfield no habría llegado a donde hoy está pensando a pequeña escala. Su más famoso trabajo, el disco Tubular Bells de 1973, fue el fruto de una laboriosa composición. Fue una obra épica instrumental en la que Oldfield, entonces sólo un adolescente, tocó más de 20 instrumentos musicales él mismo. El icono del rock británico no continuó sólo con una serie de otras obra épicas (incluidos Tubular Bells II y III), sino que, insatisfecho con la primitiva calidad del original opus, regrabó todo de nuevo para empezar de cero en 2003. En este lapso de tiempo, ha aprendido a volar aeroplanos y pilota yates, y tiene un asteroide con su propio nombre. Recientemente ha completado su primero disco completamente clásico (Music of the Spheres), para el que ha organizado cerca de 86 músicos en los estudios de grabación Abbey Road.
Así
que, cuando puso sus ojos en Old Down House, en Tockinton, Gloucestershire, en
2005, Oldfield no era un tipo que se intimidara por la escala y la grandiosidad
del lugar. La enorme propiedad (de 54 hectáreas), con sus terrenos en Cotswold
Stone, su casa del entrenador, sus altas ventanas, establo, personal de
apartamentos, jardín, piscina al aire libre, estanque de lirios, estanque de
pesca y, por supuesto, increíbles vistas, inmediatamente le hizo sentir como en
casa.
Hasta entonces, Oldfield (ahora de 54 años) y su esposa francesa, Fanny (de 30 años) vivían en Buckinghamshire, una villa de Chalfont St. Giles, en una gran propiedad ligeramente más pequeña llamada Roughwood Croft. «Queríamos más tierras para nuestros caballos,» me dice. «Un día, llovió durante seis meses, y el corral se convirtió en un barrizal. Parecía el momento de moverse. Yo estaba realmente buscando en el New Forest, pero no encontré nada allí, así que un día estaba mirando Internet. Buscaba en todo el país. Paré el cursor al norte de Bristol –‘¿qué pasa allí?’- y apareció esa casa, Old Down House. Una gran casa con muchos terrenos. Así que un día nos metimos al coche y nos fuimos allí.»
La propiedad, originalmente conocida como Fern Park, había acumulado diferentes fortunas. Construida como mansión señorial por el Victoriano pudiente Thomas Jonson-Ward, entre 1850 y 1860, sobrevivió casi un siglo antes de ser pasto del fuego en 1952. Fue ampliamente reconstruida en la década de los 70 del siglo XX, cuando gran parte del interior fue modernizado. Durante algún tiempo se convirtió en Old Down Country Park, una atracción comercial abierta al público. Usted puede escoger su propia fruta, visitar los animales de zoológico y echar carreras de tractores por las tierras. «Los viejos postes indicadores seguía allí cuando la compré, por la tienda de regalos y el salón de té y esas cosas,» asegura Oldfield.
Con parte del edificio destruido por el incendio de 1952, el ala este se separó de la casa principal por un tramo de tierra que se ha convertido en un aparcamiento. «La casa estaba en pedazos», dice, «pero cuando la vi, pensé: ah, uniré todo para hacer una casa grande y bonita». El trabajo de Oldfield se distingue por la habilidad para unir pasajes dispares para crear una gran pieza de música; parecía que simplemente estaba aplicando su método en la arquitectura. Inicialmente, explica, pensaba en cubrir la actual piscina al aire libre. Entonces, le llegó la inspiración, y decidió matar dos pájaros de un tiro y crear una nueva piscina interior construida en el aparcamiento, reconectando el ala este con la casa.
«Decidí que la nueva piscina debía ser una construcción de madera, porque ya hay demasiada piedra en la casa.» Más al sur, conectó la antigua casa de entrenador al edificio principal con otra estructura de madera: un conservatorio. Un viejo garaje en la casa del entrenador ha de tener una nueva vida como un espacio esencial en cualquier casa de Mike Oldfield (el estudio de grabación) y una habitación adyacentes más pequeña se convirtió en su lugar favorito para componer. Reflejando otras pasiones de Oldfield, la sala de té se convirtió en un garaje para la multitudinaria colección de motociclestas, y un área del suelo fue adaptada para saltos de caballos, perfecto para la señora Oldfield, que enseña a montar a caballo.
No es de extrañar que Mike Oldfield, un sensitivo músico pastoril, haya disfrutado las vistas desde Old Down Hose hasta el estuario de Severn y el canal de Bristol. «Me hace sentir como si el lugar estuviera justo al borde de Inglaterra», asegura, «porque Inglaterra termina en Severn, y entonces comienza Wales. Y estar al borde de algo es bastante agradable, creo.» El aislamiento del lugar también le hizo a Oldfield marcar con una equis el lugar.
La
primera propiedad que compró, en la mitad de los 70, «fue un lugar llamado The
Beacon, que era como una choza en lo alto de una colina muy ventosa, en Here-fordshire.»
Costó 12.000 libras (unos 17.280 euros), -con su jefe por entonces, Richard
Branson, deducidos de sus royalties.
Pero había problemas cuando comenzó a grabar su tercer disco, Ommadawn. «Había vecinos por todos lados, y llegaron una tarde en masa, quejándose por el ruido. Fue un poco como en la película de Frankenstein, cuando van a por el monstruo. Puse a la venta la casa al día siguiente. Desde entonces, vivo donde no haya ningún vecino.»
Pero el sol que impacta en el rostro de 54 años de Oldfield con el que hablamos no es el frío sol de otoño de Inglaterra. Es “el sol” [escrito originalmente en español], el cálido sol de España. El caprichoso compositor ha decidido dejar su país, junto con Fanny y su hijo, Jake, y vivir en algún lugar de las Islas Baleares. «Estoy buscando una propiedad más pequeña ahora mismo,» dice. «He frenado –voy a siete pulgadas por segundo en vez de a treinta, en términos de estudio de grabación.»
Hoy ha
estado conduciendo por una de las islas en una BMW todoterreno. Conoce las
Baleares bien. «Llevo viniendo aquí desde la década de los 70, porque Richard
Branson tiene contactos aquí. Solía ir y visitar a la familia de Richard en
Minorca [Menorca] y hacía una parada en el camino en Mallorca.» Dos décadas
después, vino a vivir a Ibiza, donde tuvo una casa construida después de ver un
anuncio de una parcela publicado en este mismo periódico. Mientras estuvo allí,
conoció a Fany, y comenzó a trabajar en Tubular Bells III, inspirado por la
música dance que escuchaba en los famosos clubs nocturnos de la isla.
La nueva vida española de Oldfield significa que Old Down House requiere un nuevo propietario; ésta está en el mercado por 3,5 millones de libras. Oldfield admite que la casa es una cosa rara, un proyecto creativo que ha dejado sin terminar. «Todo el lugar necesita cirugía estética, realmente. Pasé meses agonizando por la escalera principal. La casa que hay ahora es muy de los años 70. Gasté mucho dinero terminando varios diseños, y se lo legaré a quien lo compre.» Tristemente, ninguno de estos diseños es tubular o desarrolla ningún motivo de campanas. «Iba a reamueblar la casa entera, pero con un niño de tres años, no hay mucho que reamueblar, porque pone todo perdido de chocolate por todos lados.»
La casa no está incluida en ninguna lista, con la excepción de algunas cercas de hierro con decoraciones de piedra fuera de los terrenos. «Así que, para alguien que compre la casa, es una fabulosa oportunidad para crear una casa hecha a medida,» dice Richard Brooks, un director de savills, que está llevando la venta. «Se puede incluso hacer un club de golf con ella, con todo el terreno que tiene», sugiera Oldfield, «o un Spa».
El tabloide Sunday aseguraba la pasada semana que el músico dejaba Gran Bretaña por la prohibición de fumar en lugares públicos, retratándole como un gruñón. «No, no es sólo por la prohibición de fumar,» dice. «Esa es sólo una de las razones. Hay demasiadas cámaras de televisión de circuito cerrado, y Gran Bretaña se ha convertido en un lugar violento: no se puede ir por la calle. Pero la principal razón es el tiempo. No creo que pueda volver a vivir en un clima frío otra vez. Simplemente, afecta a todo mi estado de ánimo. Puede haber días fríos ocasionales aquí, pero la lluvia no se asienta como sí que ocurre en Inglaterra por la corriente del golfo (Gulf Stream).» Sus pálidos ojos brillan como si rieran. «Estoy haciendo un poco de Reggie Perrin, supongo. Ya sabes: ¡estoy vendiendo todo! ¡Me voy!» La próxima generación Oldfield le dará las gracias por marcharse, piensa. «Tenemos otro hijo de camino para enero, que se llamará Eugene. Le hablamos como si ya estuviera aquí. Y es maravilloso pensar que Jake y Eugine crecerán con los rayos del sol y aprenderán a hablar Español.»
Quizá es demasiado esperar que personas altamente creativas sean 100% consecuentes, pero recuerdo mi entrevista con Oldfield hace justo cinco años. Por qué, le pregunté, de repente ha decidido dejar Ibiza y regresar a Inglaterra. «No era feliz», me contestó. «Echo de menos Inglaterra, la lluvia y las estaciones.»
No estoy convencido de que la lluviosa Inglaterra haya sido testigo de la última de Mike Oldfield y su familia.