Jerry
Uelsmann, fotografiando la irrealidad
Hace poco, en
una feria de discos antiguos, tuve la oportunidad de hacerme (por sólo diez
euros) con una edición promocional sin abrir de Islands en vinilo,
versión americana, que aún conserva en perfectas condiciones el precinto
original sobre el que está pegada la etiqueta promocional que reza: «Features the single Magic Touch with vocal performance by Max Bacon. Also includes
Flying Star and North Point.» Aquella portada en blanco y negro con dos
cubos mostrando agua y cielo dejaba entrever algo más que música: arte visual.
Al dar la vuelta a esta edición de Islands, nos encontramos con una sugerente imagen de dos manos partiendo por la mitad una piedra de la que sale una estela que se funde con una destellante agua turbulenta. No se trata de un fotomontaje cualquiera: para quienes, además de la buena música, nos apasiona la fotografía, esta imagen no sólo va asociada a Mike Oldfield, sino también a uno de los fotógrafos actuales más importantes del mundo: Jerry Uelsmann, un reconocido y afamado fotógrafo norteamericano (ya anciano) cuya obra ha ilustrado las creaciones de otros grandes de la música, como Dream Theater (Train of Thought, Warner Music, 2003). De hecho, en el cuadernillo interior de este disco de los magos del metal progresivo (que acaban de celebrar su vigésimo aniversario en plena forma) nos encontramos exactamente con la misma imagen que ilustrara la contraportada del Islands americano. Además, todo el cuerdillo de Train of Thought (recomendable desde la primera hasta la última canción) es un compendio de las obras de Jerry, a cual más sugerente e impactante, por lo que si adquirimos su disco tendremos además una pequeña colección de grandes joyas fotográficas.
La
fotografía de la contraportada de Islands que nos ocupa guarda más
secretos de los que a simple vista se perciben: para realizarla, Jerry tomó
hasta cinco tomas distintas: las manos con la piedra, el cielo, el agua
calmada, el agua revuelta y una última que, para descubrirla, tendremos que
girar la composición completa: la estela luminosa que desprenden las manos
forman una silueta antropomorfa que se funde con el agua. Esta última imagen
puede no ser una fotografía en sí misma, sino una sobreexposición controlada
del agua realizada en el laboratorio. Jerry no hace sus imágenes
premeditadamente: fotografía motivos que se va encontrando, los guarda en su
archivo y los usa más tarde para unirlos en su estudio según cree
conveniente. De esta manera puede jugar con la exposición y las luces a su
antojo, ensamblando la piezas como si fuera un rompecabezas o un puzzle. Por
decirlo de una manera, hace lo mismo que Mike Oldfield en el estudio de
música: modifica, corta, pega, adapta y transforma una creación hasta
hacerla completamente nueva. Ambos demuestran una exquisita profesionalidad
que deja acabados tan perfectos como los que ilustran este artículo.
En la imagen que nos ocupa, además, si miramos cuidadosamente, el borde por
donde se parte la piedra forma la silueta de una mujer, tal y como nos ha
indicado nuestro lector Waywarer. Todo esto completa una imagen
impactante que ayuda a entender que hay cosas que es mejor contemplar con
detenimiento y sosiego, y que en algo aparentemente simple se esconde la
complejidad de una cuidada elaboración.
Jerry Uelsmann nació en Detroit en 1934 y, a diferencia de lo que pueda pensarse, desprecia el uso de ordenadores y la comodidad y popularidad del programa de retoque fotográfico Photoshop. Jerry sigue trabajando a la vieja usanza, siempre e irrevocablemente en blanco y negro, de manera analógica, pasando horas y horas en el cuarto oscuro de su laboratorio. Resulta, así, especialmente admirable la perfección de sus montajes, que llegan a confundir al espectador, al no poder distinguir la realidad de la ficción y la interacción entre ambas. Algo tan mágico que, probablemente, muchos recordéis su obra usada en la cabecera de la serie televisiva de ciencia ficción Más allá del límite, en la que se puede ver una vieja construcción cuyas columnas se convierten en raíces que se pierden en el suelo. Precisamente en esa cabecera también podemos contemplar la misma imagen que hemos estudiado aquí, y que ilustra la contraportada de Islands. Podéis comprobarlo en este vídeo: Más allá del límite
La fotografía de Jerry es onírica, lejos del viejo patrón del fotógrafo como mero espectador: él crea su propio mundo mezclando secuencias diferentes de una misma realidad. Los símiles y la ironía tampoco faltan en muchos de sus artesanales trabajos. Gracias a ellos, ha logrado numerosos premios, como el Guggenheim Fellowship (1967) y el National Endowment for the Arts Fellowship (1972). Sus obras se pueden contemplar en exposiciones permanentes de ciudades y países de todo el mundo, como Nueva York, Londres, Canadá, Escocia, París, Washington, Estocolmo, Boston, Tokio...
Jerry es miembro fundador de la American Society for Photographic Education y de la Royal Photographic Society of Great Britain. Para disfrutar de su obra, es imprescindible pasarse por su página oficial y dejarse atrapar por su maravilloso surrealismo. Ojalá Mike hubiera contado con él para ilustrar más obras suyas, especialmente para hacer algo decente con la portada de Music of the Spheres… www.uelsmann.net