Diez años de The Songs of Distant Earth, una odisea espacial épica
2004

Disco polémico desde su publicación. Incluso desde antes, pues las noticias de que Mike estaba trabajando en un disco experimental lleno de computadoras no hacía presagiar nada bueno para los siempre incorformistas seguidores del músico inglés. Pero finalmente el tiempo ha dado a Mike Oldfield, como de costumbre, la razón: The Songs of Distant Earth es una mezcla explosiva de sonidos, ruidos, notas, guitarras cristalinas, coros y electricidad apoteósica; una obra de mitad de los noventa imposible de olvidar; una acumulación de sensaciones musicales fabricadas con la ayuda de los ordenadores pero con la siempre meticulosidad artesanal de las manos de Oldfield. Un disco que cumple este año su décimo aniversario; una efeméride que conmemoramos con este especial lleno de recuerdos. ¿Escribimos un nuevo comienzo? Adelante terrícola...

¿Por dónde espezar? ¿Qué decir de The Songs of Distant Earth? Hay tanto que contar... Se trata, sin duda, de uno de los trabajos más visuales del genio inglés («Cuando estoy componiendo música siempre pienso en sus imágenes. Veo la música»). Ya no sólo por el pequeño corte de CD-Rom que incluia (el primero en la historia de la música en un CD de audio), sino por la música en sí: ¿Quién no ha cerrado los ojos en algún pasaje de esta obra para dejarse transportar por los sentidos, la imaginación y las siempre mágicas notas de Oldfield? Pero The Songs of Distant Earth no son melodías ni canciones aleatorias: narran la historia de "Cánticos de la lejana Tierra", obra literaria de Arthur C. Clarke (de ochenta y dos años en 1994) que Mike quiso musicar. De ahí lo electrónico de este álbum, pues el libro de Arthur es una odisea de ciencia ficción interplanetaria que Mike ha sabido plasmar perfectamente en su obra, sin dejar que el libro influya completamente en su obra («Ha sido más difícil de lo que esperaba, porque no he podido echar mano de las técnicas y trucos que normalmente uso. No podía utilizar guitarras acústicas o de doce cuerdas porque no encajaban en el contexto de la obra. Rompían el ambiente espacial.»)

Mike Oldfield contra el tiempo
Hace diez años que el Planetario de Londres se puso patas arriba con la presentación mundial de la nueva obra de Mike, y sus declaraciones siguen sonando igual de actuales: "Hay que romper las fronteras del rock. Hay que usar nuevas tecnologías, la realidad virtual y la interactividad para buscar una nueva rama en el futuro, porque estoy convencido de que en pocos años se podrán conseguir muchos avances explorando la ciencia del ritmo." Unas declaraciones que cobran sentido ahora, diez años después, viendo sus últimas creaciones audiovisuales como Tr3s Lunas o Maestro.

Pero 1994 estaba aún lejos de ofrecer una tecnología punta que permitiera hacer maravillas gráficas con los ordenadores pesonales. Por eso, Mike se centró especialmente en la música. Y así creó diecisiete magistrales cortes musicales. Desde "In The Beginning" hasta la necesidad de empezar una civilización desde cero en un planeta desconocido ("A new beginning", igual que en el libro de Clarke). Diecisiete cortes musicales sí, pero unidos todos ellos entre si por finos hilos musicales o imaginativas soluciones sonoras (como la repetitiva nota entre "Oceania" y "Only Time Will Tell") que hacen que los cincuenta y seis minutos astrales sean un todo en donde cada parte es imprescindible.
Y, a falta de guitarras acústicas y españolas, Mike echó mano de los teclados y, sobretodo, de los pianos, creando momentos sublimes que hay que saber aprovechar. Todo un soplo de aire fresco, con momentos mágicos como Magellan o Lament for Atlantic (también una canción en el libro de Clarke, cuando se compone un himno con ese mismo título).

Uno de los temas más ambientales, ya casi al finalizar el disco, es The Sunken Forest (El bosque hundido), título de otra de las obras literarias del genio Clarke."En 'The Sunken Forest' tenía la idea de hacer un viaje a una ciudad tradicional de hace algunos siglos, como puede ser el Londres de hace mucho tiempo. Pensé en la perspectiva aérea, pero luego pensé en burbujas, y la perspectiva cambió: de aéreo a subacuático, como la Atlántida. Yo creo que existió la Atlántida. Hay pruebas de ello."

El Oldfield ecológico.
Sobre el diseño gráfico de todo el mundo The Songs of Distant Earth, las naves, los viajes, la estética del CD-Rom, Oldfield declaró para Cadena 100: «Recuerdo la "Guerra de los Mundos". Cuando no habia naves espaciales eran muy bonitas, quizá no tan funcionales, tan aerodinámicas, pero realmente eran muy bonitas. Yo he intentado plasmar eso en unas naves tipo orgánicas, como animales, con forma de delfín, una ballena... Quizá no sean muy reales, pero funcionan».

La Tierra llega a su fin. El Sol se ha convertido en una enana roja y la vida no puede continuar en el Sistema Solar. Es necesario un período de hibernación y viajar miles de años luz hasta un nuevo hogar. Es hora, también, de las despedidas, de la nostalgia, del recuerdo y de recapacitar... Un argumento para una novela inolvidable. Y, claro, un disco que trate sobre un libro que trata, a su vez, de la necesidad de la Humanidad de abandonar el planeta debido a su destrucción, es la excusa perfecta para hablar de ecología. The Songs of Distant Earth tiene mucho de esa filosofía verde, como en las palabras del propio Mike se desprende: "Todas las medidas ecológicas son insuficientes hasta que no hay una solución. Parece que la Humanidad necesita problemas. El mundo busca sus excusas para no estar completamente bien. Conflictos, guerras... Pero también hay una filosofía que dice que cada uno podemos crearnos nuestra propia realidad y tomar parte de nuestro futuro. Tenemos que concienciarnos de que el mundo depende de nosotros. Una de las cosas interesantes del Cd-Rom es que ahí se empieza a enseñar cómo cada uno puede medir su futuro y puede influir en las catástrofes."

 

Mike Oldfield: toda una vida trabajando con ordenadores
El descubrimiento de "Silicon Grafics" por parte de Mike fue una de las claves de la música de los noventa en Mike. Una época en la que el músico inglés estrenaba contrato con Warner Music. "Justo al acabar Tubular Bells II empecé a pensar en The Songs of Distant Earth. No hubo mucha pausa. Tenía varias opciones. No quería mi antiguo formato: una música que cambiaba cada dos por tres. Quería algo más lineal, así que busqué alguna historia de algún libro de ciencia ficción. Entonces descubrí 'Cánticos de la lejana Tierra', de Arthut C. Clarke. El título era muy musical, y este autor ya me gustaba de antes. Tenía un poco de todo lo que yo estaba buscando."

Lo que realmente llamó la atención a la prensa de la época era el primer corte del CD, que curiosamente no era musical, sino una pista de datos de uso exclusivo para ordenador (Mac). La idea de crear algo así, único hasta entonces en todo el mundo, nace de las inquietudes, las ganas de innovar y dar un paso adelante de Oldfield: "Estaba fascinado de los efectos especiales de algunas películas, como Parque Jurásico (1993). Yo ya había trabajado con gráficos de ordenador en 1986 (Islands/The Wind Chimes), así que ya conocía la tecnología que se había usado en esos largometrajes. También por entonces un amigo mio me dio un juego en CD llamado 'Misty' , un juego fantástico que recomiendo a todo el mundo; es uno de los pocos juegos que no consiste en matar bichitos y monstruos, sino que está muy bien pensado y con una fantástica ambientación. Parece sacado de una película de terror de los años treinta. Al poco tiempo me enteré que se podía meter un pequeño corte multimedia en mi disco compacto, para lo cual no había que disponer de un lector especial, sino que cualquiera valía. Eso me parecía muy importante: podías tener un CD que no sólo era un CD cuando lo introduces en un reproductor CD-Rom. Ese es el caso de The Songs of Distant Earth. Supe que las máquinas más potentes para crear gráficos eran los Silicon Grafics y, aprovechando que tenía un ordenador Silicon Grafics en una habitación y un Mac en otra cercana, empecé a investigar, diseñar dibujos al mismo tiempo que componía la música. Era más fácil componer viendo las imágenes que yo mismo creaba."

Clarke, el Oldfield de papel
Tras quedarse sin poder musicar "2001, Una Odisea del Espacio" por claros "problemas cronológicos", Oldfield se entusiasmó con la posibilidad de crear la música de otro libro de Clarke, autor que Mike admira desde su juventud: "Es una persona muy interesante. Es fuera de lo normal. Se crió en el oeste de Inglaterra, pero gracias a su talento empezó a viajar mucho por el mundo. Le encanta el buceo, y como el Océano Índico es uno de los mejores lugarles para hacerlo, se mudó a Sri Lanka. Le visité el verano pasado, estuve con él varios días. Vi todos sus ordenadores, trabajando en su último libro y tenía muchos dibujos de la Nassa en su ordenador; estaba plantanto árboles dentro de Marte. Vive con una familia de nativos de Sri Lanka y es muy feliz. Juega al ping-pong con frecuencia todas las tardes."

Mundos imposibles, viajes espaciales, naves extraordinarias... Y todo bello. ¿De dónde saca Mike todas estas ideas, que se escapan incluso de su profesión puramente de músico? "Yo siempre he tenido una imaginación muy visual. De pequeño solía dibujar, la fotografía y todo lo relacionado con lo visual. Cuando aparecieron los primeros sistemas de creación de imágenes por ordenador, aposté por ellos desde el principio. Los gráficos tridimensionales son los mejores para mi, porque la verdad es que no soy un gran artista, pero con estos sistemas no hace falta que seas muy listo para crear en tres dimensiones. Depende más de la intuición. Lo mejor es que estas imágenes son reales, me puedeo casi imaginar viviendo en ellas. Si pudiera tirarme dentro del televisor para bucear en él lo haría. Tengo una imaginación poderosamente visual."

Una imaginación poderosa. Una mente visual y musical. Un genio y una creación diferente, única, que acaba de cumplir su primera década.

Amplia la información con nuestro análisis en discografía