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Aquel piano
tenía totalmente loco a Tom Newman. Newman era el ingeniero de Virgin,
por aquél entonces (1972) una tienda de discos por correo, y sabía
que estaba escuchando en la maqueta del joven Mike Oldfield una obra maestra,
una pieza que pasaría a la Historia. No se equivocaba cuando, junto
con el propio Mike y Richard Branson, empezaron a construir The Manon (La
Mansión), la primera mansión en Inglaterra que hacía
las veces de estudio de grabación, para dar forma a Tubular Bells (Con
el nombre de trabajo de "Opus One"). Fueron días felices,
entre borracheras y bromas (Mike Oldfield: "Un día Richard apareció
lleno de sangre gritando, y todos empezamos a correr asustadísimos,
llamando a una ambulancia. Cuando esta llegó, Richard se rió
y nos enseñó un bote de tomate que se había vertido por
encima").
Poco a poco, las ideas que Mike había plasmado en su maqueta se fueron
perfeccionando y transformando en Tubular Bells, el primer disco de Virgin
Records. Una de las ideas más originales fue la inclusión de
lo que se ha llamado The Piltdown Man Section; se trata de un pasaje en el
que Mike grita, auya y jime descontrolado en medio de una tormenta de guitarras
eléctricas. Este pasaje tiene una curiosa historia: Mike Oldfield quería
hacer Tubular Bells sin voces, pero Richard se empeñó en que
Oldfield incluyera un pasaje vocal. Una noche de borrachera, Mike cogió
un micrófono, hizo que todo el mundo tocase una melodía que
tenía pensado tocar con el bajo ("La tocamos entre el batería
y yo la noche anterior. Nos sorprendimos de lo maravillosamente bien que sonaba,
así que no tardamos en grabarla en el estudio" Mike Oldfield),
y empezó a gritar como un loco. "Cuando terminé- comenta
Mike- estuve dos semanas sin poder hablar; realmente me destrocé la
garganta."
Superadas todas las dificultades técnicas (era la primera vez que alguien
se atrevía a tocar prácticamente todos los instrumentos en un
disco), la obra, imperfecta pero artesanal, salió al mercado con el
nombre de Tubular Bells. "No sabíamos qué nombre ponerle-
comenta Mike- Richard decía que 'Breakfast in bed' (Desayuno en la
cama). Yo lo odiaba, sobre todo una foto con un huevo chorreando de sangre
que pretendía usar como portada." Afortunadamente, el nombre de
Tubular Bells (Campanas Tubularbes) se le ocurrió a Mike poco después;
el diseño de la portada final fue otro gran acierto, diseñada
por T
revor
Key, especialista fotógrafo de objetos metálicos (Ver sección
discografía para saberlo todo sobre Tubular Bells).
El 25 de mayo de 1973 salió al mercado Tubular Bells. En junio de ese
mismo año, en el Queen Elizabeth, se celebró un concierto de
presentación del disco, que terminó con el numeroso público
aplaudiendo de pie, entusiasmado, durante varios minutos. No pasaría
ni un mes cuando Tubular Bells entró al número uno de la lista
de discos más vendidos. Crítica y público a una alavaron
el trabajo de un músico que se ha atrevido a explorar un sendero hasta
entonces virgen. Richard Branson (dueño de Virgin Records), uno de
los mejores empresarios y hombre de negocios del mundo, logró que varios
extractos del disco se incluyeran en la exitosa película El Exorcista.
Oldfield nunca fue preguntado por ello, por lo que llegó a enfadarse
con el dueño de Virgin, a pesar de que la astuta maniobra de Branson
contribuyó a aumentar las ventas de Tubular Bells. Este sería
el primer choque entre músico y empresario; dos profesiones dispares
que acabaría con nuestros protagonistas en los tribunales... Pero todo
a su tiempo. Estamos en 1973, y Mike lo había conseguido: era un artista
mundialmente famoso... Pero poco tardaría en arrepentirse.
Y es que la tremenda fama y la enorme (pero enorme, enorme...) cantidad de
dinero que ganó con tan sólo 20 años le causó
una crisis de personalidad. Mike se refugió en sí mismo, cerró
las puertas de su vida privada y, literalmente, desapareció. Hegest
Ridge, un monte inglés, fue su refugio perfecto. Allí se olvidó
de la prensa, a la que no concedió ninguna entrevista. Jugaba con sus
maquetas a escala de abviones (es un gran aficionado), corría por los
montes con su caballo, jugaba con sus perros... Durante ese tiempo de auto-aislamiento,
Oldfield compuso su segunda obra maestra, que llevaría el título,
precisamente, de aquél idílico lugar inglés: Hergest
Ridge.
Este nuevo disco estaría en todo momento inspirado por la Naturaleza.
Es una auténtica maravilla, mucho más cuidada, mucho más
trabajaba; se notaba que Mike había cogido mucha experiencia, y daba
más importancia a la producción. Mientras tanto, Tubular Bells
seguía tan popular como hasta entonces, inamovible en el número
uno de las listas de ventas. De hecho, tan sólo la salida al mercado
de Hergest Ridge logró quitar a Tubular Bells de la primera posición.
Es decir: ¡El segundo disco de MIke Oldfield hizo bajar al segundo lugar
a Tubular Bells, después de docenas de semanas en el primer lugar!
Mike Oldfield monopolizaba los dos primeros lugares en la lista de más
vendidos. Una situación insólita, fuera de lo corriente. Pero
las cosas se empezabvan a complicar cuando finalizó la época
de los Opus (Tubular Bells, Hergest Ridge, Ommadawn e Incantations, ver sección
discografía para saberlo todo de cada disco). Mike Oldfield, al fin,
superó su miedo a la sociedad, su timidez e inseguridad a finales de
los '70, pero empezó a sufrir los ataques de su propia compañía
de discos para que sacara duscos comerciales y, especialmente, canciones pop
cantadas. Algo que nunca hubiera ocurrido de haber podido elegir Mike. Las
relaciones entre Mike y Virgin empezaban a ser complicadas...

Arriba, vista actual del monte Hergest Ridge.