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Cuando Mike estaba haciendo una lista con los instrumentos que iba a necesitar para grabar su primer disco, se acordó de unos muy especiales que había visto en un estudio de grabación: unas campanas tubulares. «Ummm. Si ellos tienen campanas, yo también necesitaré unas...», pensó para sí mismo el precoz músico. Años más tarde, todo el mundo recuerda el nombre de ese intrumento que Mike incluyó en su lista poco convencido: Tubular Bells, un auténtico éxito sin precedentes, que cambió la música para siempre.
Michael Gordon Oldfield, nacido el 15 de mayo de 1953 en Reading (Inglaterra), es un musico especial. Tan complicado resulta entender su obra como su propia vida. Drogas, alcohol, mujeres, terapeutas... excesos. Una difícil personalidad que es preciso analizar para comprender uno de los personajes más excéntricos de la música moderna que, pese a todo, continúa con su dilatada carrera más de tres décadas después de su debut. Esta es la historia completa de un músico único, desde su niñez hasta nuestros días. La vida de Mike "Music" Oldfield.

Reading es una ciudad de Inglaterra. Es la capital del condado de Berkshire. Allí precisamente, un niño muy especial rechazaba los juguetes que todo travieso de diez años destrozaría de tanto jugar. Nuestro protagonista tenía otro juguete preferido distinto: una guitarra. Y es que, sin duda, la guitarra de su padre, con la que éste interpretaba torpemente alegres villancicos, despertó en Mike Oldfield un amor imperecedero por la música. Una amor que, año tras año, crecía y crecía.
Y así, después de que su padre le comprara su primera guitarra, aquel niño empezó a tañirla como podía. Mike no fue a clases de música, ni tuvo ningún profesor particular, ni siquiera siguió clases a distancia... Tan sólo su padre le incultó lo muy poco sobre música que sabía. El resto lo fue improvisando y aprendiendo Mike sobre la marcha, copiando a sus músicos preferidos hasta desarrollar su propia técnica, convirtiéndose en un gran autodidacta, producto de un amor infinito por la música: era su refugio a una niñez marcada por la desgracia de la enfermedad de su madre. Se encerraba en su habitación a tocar y tocar; era su mundo. Vivía solo para ello, lo que le llevó a actuar en salas de folk en su Inglaterra natal ya con once años, componiendo sus propias canciones.
El hecho de que su madre estuviera gravemente enferma durante gran parte de su infancia y que muriera cuando la adolescencia le alcanzó de lleno, convirtió a Mike Oldfield en un niño triste, extremadamente tímido. Alcohólica, la madre de Mike Oldfield murió en 1974, tras dar a luz a un niño con síndrome de dawn, que la sumió en una enfermedad mental que acabó llevándola a la tumba. Todos estos problemas traumatizaron a Oldfield. Pero su amor hacia la música era su válvula de escape, aunque no era precisamente el mejor camino para un joven tan tímido como él: la fama no tardaría en llamar a su puerta...
Pero para alcanzarla tuvo que sufrir... y mucho. Mike abandonó la escuela muy tempranamente, cuando apenas era un adolescente. Y es que Mike siempre ha rechazado este tipo de enseñanza: Oldfield no cree en la escuela. Quizá por eso le expulsaron de su clase. Poco parecía importarle tanto a él como a sus padres: Oldfield ya recibía sus primeras ovaciones en todas las salas y Clubs en los que tocaba. Era el primer aldabonazo de la fama a la persona de Mike Oldfield... Muy a su pesar.
La proposición de su propia hermana, Sally Oldfield (cantante que actualmente se hace llamar Natasha Oldfield) para que ambos formaran un dúo musical, fue el disparo de salida que hizo a Mike soñar con dedicarse al mundo de la música. No tardó en aceptar componer e interpretar junto con Sally un total de catorce temas que serían publicados bajo el sello discográfico Transatlantic. Así nació The Children of the Sun, realmente, la primera experiencia musical y comercial de MIke Oldfield. En este disco, actualmente inencontrable (fue reeditado en doble CD en 2002), podemos descubrir unos temas infantiles, de poca calidad, pero que descubrían las primeras e interesantes experimentaciones de dos hermanos enamorados por la música. La voz de Sally es especialmente bella y poderosa, mientras que soprende (y mucho) escuchar a Mike (con tan sólo 14 años), con una voz tan potente. Ambos interpretan las guitarras acústicas y componen todos los temas. El nombre de The Sallyangie es debido al nombre de pila de la hermana de Mike, (Sally) y a la canción preferida de Mike en aquélla época: Angie, compuesta por Jansch.
La repercusión comercial de Children of the Sun fue mínima. El dúo entre hermanos se separó inmediatamente, y a Mike se le ocurrió componer una larga pieza instrumetal.
Antes de ello, Mike decidió probar suerte con su otro hermano músico: Terry Oldfield. En 1970 formó un grupo junto con él y otros músicos: Barefeet. Terry es un conocido compositor de Bandas Sonoras para películas y documentales; sus composiciones New Age son muy conocidas entre sus seguidores, pero el estilo de Mike no tenía nada que ver con eso, así que, tras componer e interpretar algunos temas (pero sin grabar ningún disco), el grupo se deshizo. Todos estos experimentos y ensayos le sirvieron para algo muy importante: mejorar y pulir su estilo de tocar la guitarra acústica y, ahora también, eléctrica. Cuando, a comienzos de los '70, Mike decide asistir a un concierto, ocurrió un hecho que marcaría toda su carrera profesional: conoció a Kevin Ayers, con quien antablaría una gran amistad, hasta llegar a grabar juntos Tubular Bells años más tarde.
De aquél concierto en donde Mike conoció a Ayers, ocurrió algo muy importante: Kevin le ofreció a Mike la posibilidad de formar un grupo con él y con David Bedford; no pasó mucho tiempo hasta que "The Hole World" se formó con estos tres músicos en ascendente progresión, con Mike al bajo.
"The Whole World" tuvo interesantes temas, y fue la banda perfecta de la que Mike mamó y se empapó de ideas para hacer Tubular Bells. Pero en "The Whole World" Mike también descubrió las drogas. Los miembros de la banda se emborrachaban y drogaban con demasiada frecuencia. Su hermana Sally le metió en este dañino mundo años antes y, con Kevin y David, terminó de engancharse a las drogas. El propio Oldfield se arrepentiría de ello, y enorgullecería por haber dejado ya esos vicios décadas más tarde. Al menos eso aseguraba en las entrevistas.
El caso es que la situación de la banda no era muy buena. Tras la salida al mercado del último disco de "The Whole World", Ayers le regaló a Oldfield una vieja grabadora. Ese sería el hecho que impulsó definitivamente a Mike Oldfield ha plasmar sus ideas en una cinta de audio, al descubrir la posibilidad de taponar el cabezal de grabado con el catrón de una cajetilla de tabaco, pudiendo grabar él mismo varios instrumentos, unos encima de otros. Cuando descubrió la Quinta Sinfonía de Sibelius, a Oldfield se le iluminaron los ojos al descubrir tanta belleza; ya sabía lo que quería hacer: una larga obra orquestal con guitarras eléctricas, acústicas, pianos, teclados, xilófonos... y todo tocado por él mismo. Y es que todos estos años de colaboraciones con tantos grupos y músicos le sirvieron para aprender como nadie a tocar cualquier instrumento. De esta manera, Mike grabó su primera maqueta y, con gran ilusión pero realista de que nadie le iba a acaptar de primeras, Oldfield fue de discográfica en discográfica buscando a alguien que le escuchara. Nadie lo hizo. Se le propuso publicar su experimento si añadía voces y un ritmo más comercial, algo a lo que Mike se negó rotundamente. Tuvo que ser, Richard Branson, hombre de negocios dueño de una modesta cadena de venta de discos a domicilio, el que escuchara a ese melenudo hippy. Tubular Bells ya tenía, al menos, asegurado su nacimiento. Aquella pequeña compañía dispuesta a emprender su travesía en el mundo de la música junto con Mike Oldfield se llamaba Virgin Records...